EL VIENTO, EL SOL Y LA LUNA
Durante semanas el viento ha estado hablándonos,
maldiciendo, suplicando, cantando como una persona.
No como una persona, sino como el ruido que haría un ser
en busca de un cuerpo y un nombre. El sol,
en su reluciente aurora, sale tarde y luego deslumbra
nuestros ojos y nuestros días, cruzando un horizonte de bronce
hacia un lecho color malva en el mar. La luz enciende las colinas,
aunque en la larga sombra de Moelfre *
el invierno no liberará la casa muerta junto al pantano.
Poner estas palabras sobre el papel tras la puesta de sol
altera la duración y la aspereza de la noche.
Junto al fuego, cuando el viento amaina, apenas si se habla.
Cada frase que desvelamos se mantiene íntegra. Fuera,
el frío visible, la terapia de la luz de la luna.
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* Pueblo pesquero situado en la costa oeste de la isla de Anglesey, en el norte de Gales. En los comentarios, imagen de Moelfre hacia 1930. (N. del T.)
en "Poems 1955-2005", Bloodaxe Books, Hexham, 2005. Versión de Jonio González. En la imagen, Anne Stevenson (Cambridge, Reino Unido, 1933-Durham, Reino Unido, 2020 / Times Literary Suplement)
THE WIND, THE SUN AND THE MOON
For weeks the wind has been talking to us,
Swearing, imploring, singing like a person.
Not a person, more the noise a being might make
Searching for a body and a name. The sun
In its polished aurora rises late, then dazzles
Our eyes and days, pacing a bronze horizon
To a mauve bed in the sea. Light kindles the hills,
Though in the long shadow of Moelfre
Winter won't unshackle the dead house by the marsh.
Putting these words on paper after sunset
Alters the length and asperity of night.
By the fire, when the wind pauses, little is said.
Every phrase we unfold stands upright. Outside,
The visible cold, the therapy of moonlight.
(Fuente: Jonio González)
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