sábado, 27 de junio de 2026

Hanne Aga (Rora, Noruega, 1947-Tromso, Noruega, 2019)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas 

 

DOS POEMAS

 

El firmamento es una fisura en el muro, una banqueta volcada, un clavo
en mi labio. Verdad es el umbral a través del cual me tambaleo cada día.
 
Esto es lo que acaricio: ubicarme en lo coexistente. Sus muchas
aperturas. Las contradicciones. Sosteniendo mi equilibrio en un
campo que se abra continuamente. Desenvolviendo cuanto sea
eternamente posible.
 
Inscribiendo hojas con sus raíces, te libero
del suelo. El viento viene. El lenguaje cede, estira,
se revuelve mucho más allá de lo posible. Fluyen
partículas, respondiendo a cualquier sucinto nicho.
 
***
 
 
Todas estas sujeciones. El peso abrumador de esta rueda. Allí es donde
va ella. Paso entre paso bajo el signo del pozo. La escena golpea
cerca de sus pies. Una roca, jovial en su sabiduría. No desea
hablar, desea silbar en órbita, parlotear, suficientemente cerrada,
suficientemente explícita.
 
Ella tejerá este lenguaje. Ella camina en una escena básica .
El viento está abierto. La luz guadaña en mano. Ella es entre
risa y tiempo. Los molinos de viento siguen deslizándose, la rebasan.
 
El discurso dentro de la roca es mi casa. Peso: indispensable comercio.
 
Ella está dentro del muro – dentro del lenguaje. Ella se abre paso
a través de los bosques hasta que corre a través de una luz azul clara.
Su aliento respira. La música se eleva espontánea. Noche-ático
día y sobresalto. Alas ataviadas de blanco tremolan sus suaves voces.
Exclamaciones a través de un fino cristal, acero y sueño.
 
La noche es un horno, resplandece. Siempre algo muda de esta forma. Una
canción es una espada.
 
 
___________________________
en “Prometeo” nº 98-99, noviembre de 2012. Trad. del noruego de Rafael Patiño Góez. En la imagen, Hanne Aga (Rora, Noruega, 1947-Tromso, Noruega, 2019 / Stale Felberg)
 

(Fuente: Jonio González) 

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