«Blancanieves se despide de los siete enanos»
Prometo escribiros, pañuelos que se pierden en el horizonte, risas
que palidecen, rostros que caen sin peso sobre la hierba húmeda,
donde las arañas tejen ahora sus azules telas. En la casa del bosque
crujen, de noche, las viejas maderas, el viento agita raídos
cortinajes, entra sólo la luna a través de las grietas. Los espejos
silenciosos, ahora, qué grotescos, envenenados peines, manzanas,
maleficios, qué olor a cerrado, ahora, qué grotescos. Os echaré de
menos, nunca os olvidaré. Pañuelos que se pierden en el horizonte.
A lo lejos se oyen golpes secos, uno tras otro los árboles se derrumban.
Está en venta el jardín de los cerezos.
Ilustración de Franz Jüttner
(Fuente: Henderson Espinosa - Cultura literaria)
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