lunes, 22 de junio de 2026

Víctor Coral Cordero (Lima, Perú, 1968)

 

 

 

TRES OBJETOS, TRES POEMAS

 
𝗨𝗻 𝗯𝗿𝗮𝗾𝘂𝗲
 
Todo empieza con una mesa y acaba
con una perspectiva asesinada: mantel
rojo, una mandolina, una carta, un anteojo,
los rayos del sol son ahora rayones, grafitis
desmañados rodeando todo. El fondo
de escalones y tapices se cierne sobre
la imagen principal, y al mismo tiempo
acoge y determina su ámbito.
Anne Carson dijo que quieres usurpar
por completo el objeto; el orden falso,
la perspectiva adulona de lo mediano
no te sirven para nada, Braque, buscas
el objeto auténtico, pleno. Ahí radica
tu maravilla, tu fulgor; ahí también
tu rigurosa y brillante derrota. 
 
 
𝗖𝗿á𝘁𝗲𝗿𝗮
 
Una gorgona en cada voluta,
los colores de siempre: negro,
marrón, ocre Y tu sobria belleza
a dos puntos de ser hosca.
¿Acercaré mis labios a tu borde
para aspirar el perfume
del negro vino del ayer?
Crátera, tu volumen, tu patencia
es el mejor disfraz: tu escape feliz.
 
 
𝗧𝗼𝗺𝗮 𝘂𝗻 𝗴𝘂𝗶𝗷𝗮𝗿𝗿𝗼
 
Una canción también es un objeto;
cambia a lo largo del tiempo, pero
no en lo esencial. De su núcleo
sonoro se desprenden sentidos
como las raíces de un árbol surgen
del tronco; con frecuencia untamos
sus notas, sus melismas, con agrios
y quedos recuerdos –a veces con
fogonazos de una infancia feliz…
Sí, toma un guijarro (mejor al ritmo
de la voz de Greg Lake) y sopésalo,
ausculta su textura, redúcelo a fina
arena si deseas. Nada podrá parar
su viaje casi eterno de la imagen
al sonido; es decir, a la memoria.
¿Qué objeto es más real entonces:
el basto guijarro o la bella canción?
 

 

(Fuente: Lab De Poesía) 

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