martes, 30 de junio de 2026

José Antonio Mazzotti (Lima, Perú, 22 de marzo de 1961 - Boston, Massachusetts, 5 de septiembre del 2024)

 

 

 

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TRES POEMAS DE JOSÉ ANTONIO MAZZOTTI. 
EL primero es de su primer poemario, Poemas no recogidos en libros (1981). 
El siguiente es de Sakra Boccata (2006) y el último de Apu Kalypso / palabras 
de la bruma (2015).
 
 
 

A un joven poeta activista

 

No me hables
de la Realidad, a mí
hundido en cien batallas,
diez cantinas, una cárcel y tres parques cuatro veces al año. No me digas
cómo lavar las paredes de Lima,
ni cómo darles vuelta a los relojes de la Catedral.
Si a veces me sorprendes
cargando un libro de poemas, no
me lo reproches: el oficio
exige mil respuestas para cada caminata
y Lima tiene más veredas que tu espesa cabellera.
No me hables
de la Realidad, por Dios, no me la pintes
de negro o rosa o verde o marquesinas.
Cuida tu verbo, que es tu carne, cuida el piso
en que también caminas:
 
métete la realidad en el poema.
***
 
 

Sakra Boccata

21
 
Huele el viento a espuma del Atlántico
La sombra se articula como un rumor extranjero
De campanadas al compás del río
Una extraña picazón le raspa los pies a la ciudad
El Ciego deambula
Preguntando por el otro es el tiempo
    de los Vientos Árticos
Y el Hada Cristalina que toca con su vara erecta
Cuanto en piedra en barro en polvo
Se le tiende y lame
Es el tiempo de la alfombra mágica del último rosal
     el que aún tiene
La yema relumbrante de las cortaduras
Las pasiones secretas y las interrumpidas
Las miradas profundas que por un instante
Arrojan su deseo por la lengua
Es el tiempo es el tiempo —el Hada proclama—
Pidiendo que le rasguen las propias vestiduras
Con las arañas de un pincel
 
Así
Mirábanle y mirábanse alterados
Cubierto el mundo de doradas hojas de crujidos
Y colas acolchadas reventando
 
En la punta las flores encarnadas
Y al centro las agujas retorciéndose
***
 
 

13

Cochas

 

Dedo de río cabalgando sobre la gamuza
Paisaje en miniatura de la vía láctea
Hasta aquí he llegado para buscar en tu
Barriga nebulosa el batracio de luz
 
Quiero mirar sus aletas estirando rocío
Airear su ignorancia de milenios por donde
Se pisa el silencio de estar en esta bola
Mirando los luceros hasta encontrar un signo
 
De pronto una sirena se levanta del fondo
Los cabellos se le erizan de hermosura azul
Los ojos se le erectan como dos orquídeas
Ardiendo en la sombra de su tímida calma
 
Ella seduce al viajero como una lluvia la balsa
Lo lleva por castillos de amatista adonde no
Puede llorar para salvarse y se quema
Abandonado como un huérfano en la noche
 
En ese laberinto yanamayu se presenta
Señora de las boas de los fondos limosos
Allí lamen su escama las perlas de los peces
Y le abren paso ante la gruta dentada
 
Ella te habita como el alma la montaña mágica
Como una bocanada de aire puro los pulmones
Como la inercia de la ola que no encuentra
Consuelo entre las piedras de la playa dorada
 
Estruja tus tobillos de placer infinito lamiendo
Las comisuras de los dedos líquidos que soba
En su camino sinuoso que se escurre en la noche
Como el ave en el aire o el hombre en la hembra
 
Así desapareces en la bruma encendiendo cien ojos
El cielo toca por primera vez la hondura infinita
Goza la gloria tu ligera turbulencia que sólo dice
Las letras del vacío cuando ya eres un recuerdo
 

 

(Fuente: Lab De Poesía) 

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