Mujer árbol
Cuando una mujer muere, se transforma en árbol. / Cuando un árbol muere, se convierte en suelo. / Cuando un terrón de suelo muere, se hace piedra. / Cuando una piedra muere, se abre en flor. /
Ming Di / 明迪
(Traducción al español de Sebastián Vargas)
Vuelo
Cuatro mil quinientos millones de años de rotación
tan solo para este momento—
océanos, costas, bosques y desiertos—
Veo cómo evoluciona la vida,
el ascenso y la caída de las civilizaciones,
qué frágil es el amor y qué insignificante soy yo;
tan insignificante, pero capaz de chocar contra un planeta.
Veo a la Tierra
volar hacia atrás;
vuelvo al inicio de los tiempos
junto a mis ancestros remotos
de pie sobre las nubes.
Vuelvo al más mínimo organismo unicelular
para empezar de cero...
He volado
desde las aguas más profundas del río Yangtsé
solo para caer
en un cráter extraño.
1986, 2006
Mujer árbol
Cuando una mujer muere, se transforma en árbol.
Cuando un árbol muere, se convierte en suelo.
Cuando un terrón de suelo muere, se hace piedra.
Cuando una piedra muere, se abre en flor.
La flor, antes de morir, se vuelve mujer
y ella se transmuta en mujer árbol otra vez.
Así, en su propio destino, se recicla a sí misma.
1996
La campana de buceo y la mariposa
Si la libertad ya se ha convertido en un lujo,
solo puedes quedarte a un lado de la piscina de la vida
atrapado por el tañido de la campana, viendo a los recuerdos
saltar del trampolín al cielo azul y subir alto.
Si subir alto ya se ha vuelto una obsesión,
solo puedes quedarte en el invierno de cumbres nevadas
atado a una rama seca mirando a la soñada mariposa
volar de la ilimitada primavera hacia las cuatro estaciones.
Si de las cuatro estaciones solo quedara un último día,
del antes deslumbrante mundo de la moda
solo persistiría el último vestigio del aroma de un buen vino
mientras te aferras a la última gota de tiempo en la botella.
Si aferrarse ya se transformó en desesperanza,
solo puedes ver toda la vida con el ojo izquierdo
y lo único que queda son los sueños: en los sueños
la mariposa de alas rotas continúa volando ebria.
2007
Brahms
Si antes percibía tu tristeza en el corno francés,
esta noche de alguna forma escucho tu esperanza en el clarinete.
Mientras Beethoven dice: si no me oyes, entonces sonaré más fuerte,
si aún no me oyes, sonaré aún más fuerte,
si todavía no me oyes, sonaré más fuerte aún;
tú dices: puedes no escuchar pero debes amar la vida,
puedes no amar la vida pero debes amarte a ti mismo,
puedes no amarte a ti mismo pero debes amar la música,
pues de esa forma me escuchas y te escuchas a ti mismo;
ámame y ama el mundo que te doy.
Si Mozart hace que los adultos se reencuentren con el encanto de la infancia
y que la inocencia infantil se encuentre con el saber y la ironía,
tú haces que cada uno regrese a su propio ser,
que cada propio ser vuelva a su momento más hermoso,
que lo hermoso regrese a la eternidad.
Si la eternidad no existiera,
harías que cada segundo y cada minuto giraran sin descanso;
si el tiempo se detuviera, harías que las campanas
repicaran en escalas descendentes;
si el tiempo volara, enlentecerías sus alas con un intermezzo;
haces que la cascada serpentee al bajar,
que el lago ascienda como un arcoíris;
haces que el sol ilumine los cuentos de hadas más remotos,
que la luna despierte
al barroco ya dormido.
Entre ríos de lágrimas finalmente lo comprendo:
en cada poema que compuse te escribí una carta de amor.
Oh no, ámate más a ti misma,
me contestas.
2009
Abril, o amanecer
Perdí la llave dorada que me diste,
no puedo abrir ese cuarto a un millón de años luz.
¡Hasta perdí aquellos zapatitos rojos de baile
que me regalaste! Ahora solo puedo vagar sin rumbo
por fuera del relato, gira que te gira de sol a sol,
descalza sobre glaciares y volcanes
mientras persigo el plateado tiempo.
Una enorme cantidad de materia oscura pasa volando a mi lado,
la acaricio en suave estela sin dejar un solo rastro.
Desde las sombras, ellos acechan las heridas
de mi cuerpo, esperan a que sople mi final aliento
para apagar la última lámpara
y entonces declarar que el sol también es plano
como la superficie de esta agua donde nunca pasó ninguna historia:
por aquí no anduvo jamás ningún barco pirata,
ni yo atravesé nunca tu ventana al llegar el alba.
2009
Gulag en Qinghai
Así es que llegué ante ti vacilante,
incapaz de imaginar cualquier excusa amable.
Se dice que el agua de este lago es salada por las lágrimas
de las grullas. Pego la vuelta y me alejo,
sin atreverme a enfrentar las huellas del exilio;
solo me queda simular un ánimo ligero,
reír y hablar de sentimientos y asuntos de familia...
Nosotros fuimos, y seremos siempre, prisioneros del amor;
pero amaste a la persona equivocada y arruinaste tu vida.
Sigo perdida, pero sigo aún en el largo camino.
Llegué aquí sabiendo que ya te habías ido,
solo quería atestiguar la paciencia de los montes y los ríos,
el eco lejano de los pájaros allá en el cielo...
Estoy pesada, como con una cadena de hierro atada al cuello.
Este era el hogar de todos los dioses, vasto y sin límites;
luego la gente de los templos empezó a atrapar a las grullas.
Para quitarle la libertad a un pájaro,
las personas no precisan más que un buen motivo:
el amor.
El inmenso lago vuelve a fluir hacia una isla desierta.
La gente fotografía las tumbas
y lanza suspiros por el cielo libre de nubes;
pero yo les doy la espalda, temerosa de la sal en el lago
que se mezcla con la brisa dulce y se cuela en mis ojos.
2011
[Qinghai es una provincia china en la región del Tibet, donde había un campo de trabajo (Gulag).]
Regreso del viaje: temporada de calabazas
La sopa de calabaza hierve en la hornalla, el aroma se desparrama;
hazle saber al té de calabaza en la tetera que ya llegó el momento.
Se hace de noche, enciendes la lámpara de calabaza en el alféizar
y la luz anaranjada despierta a los pequeños duendes de la casa.
Dulce de calabaza, pastel de calabaza, tarta de calabaza,
puré de calabaza, potaje de calabaza, ravioles de calabaza;
en la nevera hasta hay natilla de calabaza y helado de calabaza.
y se agrega a todo calabaza rallada y chips de calabaza,
De la alacena saltan galletas de calabaza, bizcochos de calabaza,
carrozas de calabaza, libreas de calabaza.
La calabaza más grande se ve por la ventana, como un pequeño monje
aprisionado en la tierra: la única calabaza todavía no cortada...
La luna roja brilla en el cielo, croan las ranas a los cuatro vientos;
si espero a que se llene de tierra, se volverá un enorme chocolate
de calabaza.
2012
Paisaje
Los pájaros se posan en el olmo
como las peras cuelgan de las ramas.
Por siempre quieto en su lugar, ignora el olmo
si espera a las peras o a las aves.
Ella vio de lejos a unos pájaros
arrastrados por el viento, y a unas peras
que tras ser por el viento maduradas
también echaban a volar al viento.
Orioles amarillos, peras amarillas.
Ojos negros,
olmo seco.
2012
El joven Werther y Fausto
Mientras el joven Werther y Fausto discutían,
levanté casualmente la cabeza y vi a través del cristal de la ventana
aquella escena milagrosa. La sorpresa me aceleró el pulso.
De un lado, una levita brillante con chaleco amarillo;
del otro, una imagen en blanco y negro.
Cómo se las habían arreglado esos dos para juntar sus épocas,
no tenía forma de saberlo... Cada vez que me paro junto a la ventana
intento recordar a través de qué cuadraditos de vidrio de la ventana los vi;
son veinticuatro cuadrados de vidrio, es imposible que ellos
hayan pasado al mismo tiempo por todos.
Durante muchos años, ni se me pasó por la cabeza plantearme qué es el alma;
hasta que un día alguien dijo: “Un poeta puede llegar a vender su alma”.
Me quedé atónita.
Lo primero que me pregunté es si yo era una poeta.
Después me cuestioné qué era el alma, al fin y al cabo.
Y luego me pregunté, mirando alrededor, quién en este mundo
sería capaz de vender su propia alma.
Fausto hizo un pacto con el diablo para cederle veinticuatro de sus años
a cambio de que le dijera cuál es “el sentido de la vida”.
Suena casi como una pregunta de estudiante de secundaria.
Cuando estaba en la secundaria y tenía tiempo libre y la cabeza en las nubes,
yo misma me hice alguna vez esa pregunta,
pero después ya no volví a planteármela (dejé de tener tiempo).
Al diablo le gusta vestirse de negro;
su complexión y su apariencia son similares a la de los ángeles.
Los ángeles son blancos y tienen alas,
el diablo las tiene también.
A los ángeles les gusta llevar ropas de muchos colores,
pero el diablo insiste con sus conjuntos negros.
Ya sea que vuelen por el cielo o caminen por la tierra,
son fácilmente identificables.
Dios, en cambio, es más cambiante:
su identidad no puede confirmarse por el color de piel,
ni por la ropa que usa, ni siquiera por la presencia de alas;
hasta puede esconderse entre un montón de gente,
de pájaros, hasta de peces.
Que Fausto haya elegido una casa de empeños en lugar de una pescadería
fue un error suyo no forzado.
Y yo, ¿a quién elegiría? Además, ¿será que tengo alma?
¿El alma está en el corazón? ¿En el cerebro?
¿O estará en alguna otra parte del cuerpo?
¿Y qué querría obtener por ella?
¿Será la inspiración, lo más importante? ¿Cambiaría el alma por inspiración?
Es decir: no sé si tengo alma, ni a quién se la vendería,
ni qué pediría por ella.
Siendo así, la idea de recuperar el alma empeñada no tiene mucho sentido,
pero igual no puedo evitar sentirme inquieta
por todas las preguntas que surgieron.
Espero las respuestas como en California se espera que llueva.
Un invierno de cuento de hadas, con música flotando en el aire,
el joven Werther, con su levita y su chaleco amarillo,
como un pájaro amarillo va volando por el cielo.
Pía el pájaro amarillo y se posa en el espino.
Quiere intercambiar con Fausto esa alma que ya fue vendida al diablo.
Quiere intercambiar su alma por amor, aunque no sabe
qué es el amor realmente.
Pía el pájaro amarillo y se posa en la morera.
Por un instante, también considero intercambiar mi alma por amor,
aunque no sé qué es realmente el alma
ni tampoco, por cierto, qué es el amor.
Pía el pájaro amarillo y se posa en el sauce.
Él creía en el amor, creía que el amor podía vencer a toda vulgaridad
y a toda corrupción.
Yo no creo en el amor, porque no sé qué puedo vender para obtenerlo.
El joven Werther y Fausto intercambiaron sus roles,
y así aquel muchachito de chaleco amarillo y levita
obtuvo veinticuatro años de amor
para terminar muriendo en una forma prosaica.
Por veinticuatro vueltas al sol, veinticuatro ciclos de cuatro estaciones,
el amor se fue gastando, se fue evaporando y digiriendo hasta que se disolvió...
En el cielo ya no quedan pájaros,
frente a mi ventana tampoco vuela ninguno
(se habrán ido al bosque, o a un McDonald).
En toda China no hay un solo Werther, solo se puede verte.
Las calles están llenas de pájaros que salen del McDonald para verte.
Unos pocos se posan sobre el azufaifo espinoso:
¿irán a sacrificarse por el amor de Werther?
Y yo, con un vuelo sin alma, obtuve el poder divino de las aves
y me saqué de encima los corrompidos sucedáneos.
(Fragmento de un poema más extenso)
2015
Chamana andina
Ella se para en la punta de la pirámide de Caral
vestida con un abrigo de alpaca, con hojas de coca en la mano,
mientras murmura “Pachamama, Pachamama”.
Su voz despierta a las plantas, a los animales,
a los montes de la cordillera, a los ríos
y a los pájaros que vuelan por el cielo.
Ella aspira la esencia de todos
y luego exhala, curvando el espacio-tiempo, estirando la gravedad
y el entrelazamiento cuántico, agitando el pasado y el futuro...
Así cura mi ansiedad de cinco mil años más tarde.
Recuerdo que cuando tuve a mi hija
perdí la conciencia por tres días
en el incesante cruce por un agujero negro
durante un año luz, sin poder escapar de mi cuerpo.
Pero ella baila como una libélula.
Con un gesto de la mano me empuja al borde de la galaxia;
en mis ojos la incerteza asciende y cae, pero la veo
sostener a la Tierra en una mano y a Titán en la otra.
Ella dice que duplicó a la gente de los Andes y del Amazonas
para reubicarlos en la titánica luna de Saturno:
allí ya hay glaciares, ríos e islas;
bien pronto habrá calabazas, maíz y papas.
2026
***
Ming Di.
Poeta y traductora china, nació en Wuhan, junto al río Yangtsé, con
nueve libros de poesía en chino y ensayos críticos. Algunos de sus
poemas han sido traducidos a veinte idiomas, como la edición en español
de Luna fracturada, Distracción, Nabokov y mariposas y Pájaro Isla.
Sebastián Vargas
(Buenos Aires, 1974). Profesor de castellano y literatura, traductor y
autor, particularmente de libros para niños y jóvenes. Se han publicado
diversas obras que tradujo del chino, el alemán y el inglés.
(Fuente: tresorillas.com)
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