CONCEPCIÓN
Concepción. Un torrente de luz y que salgan
del cuerpo suspiros, abrasiones. ¿Una marea
de gloria iluminará los claustros? ¿Luz revelada?
¡Corten! Nueva escena pariendo. El corazón,
sabio y virtuoso, siente la llama del intruso.
¿Confesará el poeta que ama al escalpelo?
La habitación está fría. Músculos dentados
aprietan los órganos. Un torrente de furia
empaña los ojos y convierte el cuerpo
en aliento espasmódico. Un fuego errante
y destructivo deja su huella cerca del oído.
Flujo y reflujo de la sangre quiebran
la unidad del cuerpo. ¡Ah, música, música!
Desamparo clava allí sus agujas: ronda
un anagrama en torno a tu apellido. naina
naani
niñaa
ianna
Se deshace la herencia.
¡Mutis por el foro!
Ahueca sus alas el poeta.
En vano te encogés de hombros, sudás
esforzándote en volar. En vano buscás
por todos los rincones de la casa. ¿Cuál
era el cebo? ¿Desperdiciar el dolor? ¿Des-
garrar un miembro, la mente inserta
en una forma bárbara?
Siguiendo vestigios de un engaño la pluma
en sangre entintada. Otros han caído flotando
sin importar lo que cantaron. Des-concertando
y solo caés en la trampa. Oxidadas tus plumas,
la principal belleza de las aves
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