viernes, 22 de mayo de 2026

José Sbarra -(Buenos Aires, 1950 - 1996)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas y barba 

 

 

Los pterodáctilos  

 

1
En la era más estrambótica de la Tierra, los pterodáctilos fueron los únicos seres capaces de construir parejas absolutamente fieles.
En el caso de que muriese uno de los integrantes, el otro no formaba una nueva unión.
Si el pterodáctilo sobrevivía, dedicaba el resto de su existencia a deambular por los sitios frecuentados con su pterodáctila. Y realizaba este peregrinaje sin comer ni beber. Sin ir en búsqueda de otra compañera.
Poco a poco iba debilitándose hasta que moría, preferiblemente en el exacto lugar en el que había caído su pterodáctila.
 
2
Ella lo ama. Volar hambrientos, pero juntos, le parece una fascinante aventura. Ama su coraje. Ama la paciencia de su vuelo sobre los volcanes. Lo considera un valiente. Ella lo ama. Ama que se olvide de comer por atrapar una piedra azul. Hay otros pterodáctilos, pero ninguno tiene su estrafalaria manera de planear. Ella lo ama. Desde el día en que conoció a ese tonto pterodáctilo nunca se separó de su lado. Por eso él sabe que ella lo ama.
 
3
En la sinfónica turbulencia de la atmósfera, entre nubes doradas, un pterodáctilo vuela junto a su pterodáctila.
Sus ojos antediluvianos son los espejos del fuego en el corazón de los volcanes. Vuelan juntos. Como viajeros elegantes.
¿De qué sirve un pterodáctilo sin su pterodáctila?
Toda la Tierra con sus ardientes temperaturas y con sus inesperados desplazamientos les ordena amarse.
Y sobre la catedral volcánica del planeta, y sin saberlo, los pterodáctilos están amándose.
 
4
De pronto su vuelo se interrumpió. La pterodáctila cayó por un túnel transparente en el aire. Cayó sobre la arena como una roca. Como un meteorito atraído terriblemente por la Tierra...
Estaba en vuelo y el vuelo se detuvo como un amor que dice que no. Un instante de desconcierto y luego la pterodáctila cayó... Transparente en el aire... Cayó sobre la playa.
El pterodáctilo volaba a su lado. Supo el momento preciso en que su pterodáctila cayó. Pero no miró hacia abajo. Negó el vacío. La implacable vertical de la caída.
Miró hacia un costado y hacia otro. No la vio. Se resistió a aceptar lo demasiado obvio. Y no se animó a mirar hacia abajo. Con espanto volvió la cabeza hacia un costado y hacia el otro.
La buscó en todas las posibilidades horizontales de vuelo. Nunca miró hacia abajo.
Aterrizó en la playa.
Caminó con la vista más allá del presente, buscándola lejos. Lejos. Se detuvo sin verla. Intuyó la presencia de una roca nueva sobre la arena. El pterodáctilo cubrió su cara con cuarenta millones de años.
Una tras otra resbalaron sus monumentales lágrimas. En la boca ígnea de los volcanes resonaron sus alaridos. Pero nunca miró hacia el sitio del dolor.
 
5
Vuela. No lo distraen las piedras azules que saltan de los volcanes. Sigue su rumbo. Y su rumbo es buscarla.
Sus retinas sólo reflejan la imagen de ella. Cree verla en el movimiento de una rama o sobre la cresta salvaje de una ola.
No se pregunta por qué se fue. Se pregunta hacia dónde.
Su cabeza de cretáceo no puede concebir un abandono, sólo un extravío.
Es puro volar sin calma, un vivir buscándola para salvarla y salvarse al tiempo que la salva. Sin ella, volar es un acto inútil.
Se tropieza con las nubes y confunde el cielo con el mar. Va de un lado hacia otro, desorientado y torpe. Fatiga tanto el vuelo si se vuela solo. No quiere volar. Quiere querer.
No los unían los proyectos ni la costumbre. Los unía el volar sabiendo que el otro volaba al lado. Los unía ese voltear la cabeza en el mismo instante como para decirse:
¿Ves?, estamos volando.
 
6
Con larval inocencia un pterodáctilo busca a su pterodáctila. Él no sabe nada de la muerte. Sólo sabe planear con ella como dos gigantes remeros del espacio. Sólo sabe que un pterodáctilo y una pterodáctila son un mismo cuerpo. Y ahora a él le falta una parte.
Ella murió una noche en que los cielos eran dorados. Aún está sobre la arena su cadáver fosilizándose, pero él insiste en la búsqueda porque eso no es ella, no es su pterodáctila: le falta el vuelo, la mirada y el olor del amor.
Ignora las leyes de la naturaleza, cree en el reencuentro. Si necesita a su pterodáctila tiene que ser porque en algún sitio ella lo espera.
Vuela chocando contra todas las salientes de la noche. Va una y otra vez por los lugares que conocieron juntos. Desde la orilla de aquel lago vieron la primera lluvia de estrellas, en ese cráter la tuvo entre sus alas. Vuelve al cielo. Insiste en la búsqueda. Es una esperanza en vuelo y condenada.
Desde lo alto de la noche color magenta se lanza en picada. Solitario y en silencio se desploma en ese fragmento de playa que nunca quiso mirar.
*****


 (Fuente: Daniel Rafalovich)

Hugo Mujica (Avellaneda, Buenos Aires, 1942)

 

 

Hugo Mujica 

 

En plena noche



También en plena noche
la nieve
se derrite blanca
 
y la lluvia
cae
sin perder su transparencia.
 
Es ella, la noche,
la que nos libra de los reflejos,
la que nos expande
las pupilas.
 
Lo que busca con su bastón
el ciego es la luz, no el camino
 

 

(Fuente: DALEPOESÍA.BLOGSPOT) 

Héctor Giuliano (Piamonte, Italia, 1947 / Vive en San Juan, Argentina)

 

 

"...condenado por mis propios dioses..."
                                           Yorgos Seferis
 
 
 
Lo existente
en lo anterior de lo exterior.
El cambio de potencial
eléctrico
en la fibra nerviosa del calamar.
Cilindroeje.
 
Un equivalente
de multitudes
excitadas e inhibidas.
 
Dificultosa la marcha
en estos páramos
carentes de agua,
desbordados rosales
y rocío bélico.
El verano
muere chupino
y un par de pititorras
se desploma en esta siesta
a fuer de julio en octubre.
No resbala dicha,
perecer de plumas,
pichones y picos trinos. 
 
Lengua demótica
versus el pobre artificio.
Sin embargo,
gloria a lo vivo,
los eslabones exquisitos
y lo histórico interceptado.
 
Per unitatem ad pacem.
 
Terminación presináptica,
intermitencia de vesículas,
receptores específicos,
iónicos el sodio y el potasio.
 
Deambulábamos
jasones argonautas,
fondeábamos en arrecifes
y rocas mortificadas,
brazos y piernas
enloquecidos de calambres,
y el viento
nos arrancaba la cabeza.
No había vellocinos
en nuestras bocas resecas
ni en los huesos no fosfatos.
 
Del nosotros
al disparate del yo,
apenas una legua.
 
inédito 

 

Antidio Cabal (Las Palmas de Gran Canaria, 1925- San José de Costa Rica, 2012)

 

 

EL SOLITARIO SE DA CUENTA DE UNA VERDURA

 

En el mercado están las frutas bajo las moscas,
y la carne del matadero, con el sello municipal,
y la gente dando vueltas, con el dinero,
apenas una lechuga le interesa al corazón.
 
 
 / Del libro "Equipaje"
 

(Fuente: Antonio Jiménez Paz) 

Arthur Cravan (Suiza, 1887 - Océano Atlántico, 1918)

 

 

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ARRE 

 

¿Qué alma disputará mi cuerpo?
Oigo la música:
¿me arrastrará?
Me gusta tanto el baile
y las locuras físicas
que siento con evidencia
que, de haber sido jovencita,
habría acabado mal.
 
Pero desde que estoy sumergido
en la lectura de esta revista ilustrada
juraría no haber visto en mi vida
fotografías más asombrosas:
el océano perezoso meciendo las chimeneas.
Veo en el puerto, sobre el puente de los vapores,
entre mercancías imprecisas,
mezclarse los choferes con los marineros;
cuerpos pulidos como máquinas,
mil objetos de la China,
las modas y las invenciones;
luego, dispuestos a atravesar la ciudad,
en la suavidad de los automóviles,
los poetas y los boxeadores.
 
¿Cuál es esta noche mi error?
¿Que entre tanta tristeza
todo me parece bello?
El dinero que es real,
la paz, las vastas empresas,
los autobuses y las tumbas;
los campos, el deporte, las queridas,
hasta la vida inimitable de los hoteles.
Quisiera estar en Viena y en Calcuta.
 
Tomar todos los trenes y todos los navíos,
fornicar con todas las mujeres y engullir todos los platos.
Mundano, químico, puta, borracho, músico, obrero, pintor, acróbata, actor;
viejo, niño, estafador, granuja, ángel y juerguista; millonario, burgués, cactus, jirafa o cuervo;
cobarde, héroe, negro, mono, Don Juan, rufián, lord, campesino, cazador, industrial,
fauna y flora:
¡soy todas las cosas, todos los hombres y todos los animales!
 
¿Qué hacer?
Probaré con el aire libre,
¡quizás ahí podría prescindir
de mi funesta pluralidad!
Y mientras la luna,
más allá de los castaños,
unce sus lebreles
e, igual que un caleidoscopio,
mis abstracciones
elaboran las variaciones
de los acordes
de mi cuerpo,
que mis dedos pegados
a la delicia de mis llaves
absorben frescos síncopes,
bajo mociones inmortales
mis tirantes vibran;
y, peatón ideal
del Palais-Royal,
me embriago de candor
incluso con los malos olores.
 
Repleto de una mezcla
de elefante y de ángel,
lector mío, paseo bajo la luna
tu futuro infortunio,
armado con tanta álgebra
que, sin deseos sensuales,
entreveo, fumadero del beso,
coño, mamada, agua, África y descanso fúnebre,
detrás de las persianas tranquilas,
la calma de los burdeles.
 
Bálsamo, ¡oh mi razón!
Todo París es atroz y odio mi casa.
Los cafés ya están oscuros.
Sólo quedan ¡oh mis histerias!
los claros establos
de los orinales.
 
Ya no puedo seguir quedando fuera.
Ésta es tu cama; sé tonto y duerme.
Pero, último inquilino
que se rasca tristemente los pies,
y, aunque cayendo a medias,
si yo oyese sobre la tierra
retumbar las locomotoras,
¡cuán atentas podrían volverse mis almas!
 
«Todo contra el mundo
hasta el corazón
hasta la vida misma
si valiera la pena morirla».
 
*** 
 
 
Arthur Cravan (seudónimo de Fabien Avenarius Lloyd; 22 de mayo de 1887, Lausana, Suiza - 1918, océano Atlántico) fue un artista multidisciplinar, considerado un precursor del dadaísmo. Era hijo de Otho Holland Lloyd y sobrino político de Oscar Wilde, que se había casado en 1884 con Constance Mary Lloyd, hermana de Otho.
Durante su corta vida, se dedicó al boxeo, la literatura y la poesía, y llevó una vida viajera de bohemio.
Los motivos de la elección del seudónimo de Arthur Cravan son desconocidos, aunque Arthur Rimbaud era su poeta favorito.
Entre 1912 y 1915, en París, fue el editor y único redactor de la revista Maintenant, de la que produjo cinco números. En ella se unían a las críticas literarias y artísticas excentricidades y provocaciones de todo tipo, prefigurando la aparición inminente de lo que sería el movimiento Dadá. El autor "muestra una concepción enteramente nueva de la literatura del arte que corresponde a la que podría ser, en el terreno del gran espectáculo, la del luchador ambulante o el domador. Llevado de su odio a las librerías enrarecidas donde todo se confunde y, aunque nuevo, está lleno de polvo, Cravan empuja delante de sí el stock de ejemplares de Maintenant en un carrito sin toldo: ¡Veinticinco céntimos el ejemplar! La cortísima y limitadísima experiencia en cuestión parece, a distancia, haber ejercido una virtud descongestionante de primer orden. Es imposible no encontrar en ella los signos precursores del Dada, pese a que la solución buscada allí al malestar intelectual escape por un lado completamente diverso.
Se propone rehabilitar el temperamento, en el sentido físico de la palabra, ya no regresión hacia la infancia del hombre, sino hacia la del mundo, la prehistoria, amor al tío, en este caso Oscar Wilde, presentado en sus últimos años como un paquidermo: "Le adoraba porque parecía un gran animal"; para describirse a sí mismo el poeta encuentra estos acentos líricos".
Por ejemplo, después de haber insultado a la pintora Marie Laurencin, pareja de Guillaume Apollinaire, se vio obligado a rectificar y lo hizo en estos términos:
Puesto que yo he dicho: « He aquí una que necesita que se le levanten las faldas y se le meta una gran... en cierto sitio», yo pido simplemente que se debe entender: « He aquí una que necesita que se le levanten las faldas y se le meta una gran astronomía en el Teatro de Variedades»
En cierta ocasión anunció que se suicidaría en público, lo cual concentró un gran número de curiosos a los que, después de acusarlos de voyeuristas, ofreció una conferencia excepcionalmente detallada sobre la entropía.
En 1915, se va de Francia en plena Primera Guerra Mundial y atraviesa Europa con pasaportes falsos. En 1916, llega a Barcelona, en donde volvió a ejercer de boxeador. El 26 de abril de 1916 combate en la Plaza Monumental con el campeón del mundo Jack Johnson, que le dejó KO en el sexto asalto. Si bien lo tuvo a su merced desde el primer instante, Johnson había cobrado dinero por la filmación del combate, estipulando una duración mínima del mismo, por lo que tuvo que esperar al sexto asalto para noquear a Cravan. Según Bertrand Lacarelle, este combate es el primer «happening» de la historia del arte. El 26 de junio, en el Frontón Condal, se enfrentó al francés Franck Hoche. El combate solo duró un asalto, ya que Cravan se presentó borracho y abandonó al cabo de doce minutos.
Invitado en 1917 por Francis Picabia y Marcel Duchamp a dar una conferencia en la Grand Central Gallery sobre los artistas independientes de Francia y de América, Arthur Cravan se embarca para New York. Aparece en la sala titubeante y visiblemente borracho, da un golpe sobre la mesa y empieza a desvestirse. La policía se lo lleva esposado mientras grita manifestando su indignación, según cuenta Henri-Pierre Roché, que asistió a la escena junto a sus amigos Duchamp y Picabia. Al día siguiente, la prensa de Nueva York le hace reproches pero también se muestra comprensiva:
El señor Cravan estaba un poco loco, pero sin duda era también independiente. ¿No era la independencia artística el tema de la conferencia? (The Sun, 20 de abril de 1917).
La revista 391 lanzada por Picabia en enero de 1917 en Barcelona le debe mucho al espíritu de Cravan : su filiación con el movimiento dadaísta empieza a partir de ese momento, aunque Cravan no se adhirió nunca formalmente a esta corriente artística.
En Nueva York conoció a la poetisa Mina Loy, con la que vivió una intensa pero breve pasión. Tomándolo por modelo, Mina comenzó una novela titulada Colossus, que dejó inacabada. La entrada de Estados Unidos en la guerra mundial en noviembre de 1917 empuja a la pareja a marcharse a México, donde se casaron en abril de 1918 en la Ciudad de México, ciudad en la que vivieron un tiempo, siempre acuciados por las estrecheces económicas. Al quedar Loy embarazada, la pareja decidió abandonar México en busca de una nueva vida en Argentina. Arthur Cravan desapareció en 1918, en algún lugar del Golfo de México, durante su travesía por el Atlántico rumbo a la Argentina. Su cuerpo nunca fue encontrado. Se cree que dicho barco naufragó por una tormenta y Cravan murió ahogado. Loy volvió a Europa para tener a la hija de ambos, que nació en abril de 1919.
 
 

 

(Fuente: Henderson Espinosa) 

José García Alonso (León, España, 1962)

 

 

Malos tiempos 

 




No detiene la pobreza su reclutamiento

los días festivos, toma conciencia

de nuestro desaliento, sabe de la miseria

a la que nos condena la obediencia.


Acatamos el exterminio y acabamos

por convertirlo en necesidad.


José García Alonso (Inédito)

 

 

(Fuente: Voces del extremo) 

Pablo Iráculis (España)

 

 

Y más

 


 

 

circundando la ciudad

en lugar de murallas medievales

centros comerciales

polígonos

gasolineras

ciudades clandestinas

puticlubs

vertederos

y más

y más

y más esclavitud

en cualquiera de sus innumerables formas

 

 

 Pablo Iráculis. Dime Cuánto

 

(Fuente: Cultura y anarquismo) 

Irene Rascovsky (Capital Federal, Argentina, 1974)

 

 

4 poemas 4 

 


Anna Karina, en la película Vivir su vida, 1962

 
HARTA

de tu estado paroxístico
del clima a manicomio que te antecede
de la costumbre de hervir las horas lentamente
en caldo de cultivo,
leche cuajada,
sopa podrida
de tu desatino de orquesta rota
del frasco de palabras
en escabeche avinagrado.

Voy a cerrar la puerta
y tragarme la llave
romper todos los frascos
quemar todas las sopas.



Arte de Alia Penner

 
CONVENIO

¿Si ya no detengo más al tren que puse en marcha 
y del que vos te bajaste?
¿Si mis brazos se quiebran,  
si termino abrazada a los rieles
y ya está?

¿Cuidarás al niño?

¿Estirarás las sábanas,
entenderás sus lentos aprendizajes, 
escucharás sus pequeñas rebeliones,
le servirás la sopa?

¿Pondrás letras a tanto vacío?

¿Dónde está mi firma en este contrato?: 
madre 
          hierro  
                          riel   
padre  
        muñeco  
                            flan.





Arte de Alia Penner
 
 
EXILIO

Los lugares de los que me fui
están llenos de miradas de sapo
y espejos alérgicos
de margaritas desteñidas
que homenajean a personajes de plástico
de lamidas en lugares oscuros 
con bocas llenas de laureles podridos
y manos de alambre. 

Los lugares de los que me fui
tienen perfume a parto bastardo
música con letra inconclusa
llevan encima todas las cegueras
y una acumulación de lenguas bífidas.

¿Por qué entonces trato de agujerear la puerta cerrada
romper el picaporte
rascar el no?


Arte de Alia Penner

 
 
TIEMPO

Arrancaron los bancos de las plazas
el beso mojado
los mapas abiertos
la garantía de una muerte tranquila y lejana
arrancaron la piel y su diálogo
con lo desconocido
y el golpe de la sorpresa
arrancaron la vida 
de la que no éramos felices
pero tampoco esto 

marca el reloj un tiempo virósico

no encuentro esquina
donde quedarme quieta.


Lengua de trébol, Mora Barnacle, 2025


Irene Rascovsky
(Capital Federal, Argentina, 1974)
POETA/LICENCIADA EN PSICOLOGÍA/TALLERISTA
de Lengua de trébol, Mora Barnacle, 2025
para leer + en BURAK
en FACEBOOK
en INSTAGRAM
Gracias Merlina H. Cisnero

 

(Fuente: Emma Gunst) 

Lêdo Ivo (Brasil, 1924-2012)

 

 

"La tortuga"

 


 
 
 
La tortuga gasta un día inmenso
en su puro paseo solitario;
sostiene el carapacho del universo
en el silencio de las prisas lentas.

En el horizonte ondulante, busca
la noche humedecida de los quelonios
hace milenios perdida en el diluvio
que dispersó a sus lentos antecesores.

Ella persigue el fin del laberinto
en una jaula invisible, y es redondo
el cielo verde del zoológico, que ciega a las fieras.

Y se ríen los niños, viéndola, lerda,
en el universo apresurado, y sueltan mundos:
balones azules bebidos por el espacio.
 
 

Lêdo Ivo, incluido en Faunética. Antología poética zoológica panamericana y europea  (Instituto Caro y Cuervo, Santa Fe de Bogotá, 1999, selec. de Víctor Manuel Patiño, trad. de Mauro Armiño).

 

(Fuente: Asamblea de palabras) 

Stepháne Mallarmé (Francia, 1842 - 1898)

 

 

Abanico de Mme. Mallarmé

Como sin otra expresión
que un latir que al cielo anhela
el verso futuro vuela
de la exquisita mansión

ala baja mensajera
es el abanico si
el mismo es que tras de ti
a sí propio espejo fuera

tan límpido (donde cede
pues brizna a brizna la amaga
la poca ceniza vaga
sola que afligirme puede)
siempre así palpite y siga
en tus manos sin fatiga.


                                    (traducción de Alfonso Reyes)

Henri Matisse. Eventail de Madame Mallarmé (Madame Mallarmé's Fan) (plate,  page 97) from Poésies (Poems). 1932 | MoMA
(Fuente: Ezequiel Zaidenwerg Dib)

 

jueves, 21 de mayo de 2026

Daniel Quintero (Buenos Aires, 1957)

 

 

Ni la muerte alcanza
para pagar las deudas
 
nos mandan a pedir pólvora
en nombre de cada uno de sus dioses
 
y mi dios /por exemplo
no nació
su madre interrumpió
voluntariamente el embarazo 
 
igual da
morir o canción de cuna
 
acurrucamos todavía
al niño que protegemos
de cuando creíamos
que éramos libres
 
acomodamos sus miedos
llenamos de mariposas su pancita
leemos cuentos para salvarlo 
 
pero el mundo perfora la inocencia
con un disparo de egoísmo
así da testimonio de las cosas
con las que sostiene
que hay que vivir 
 
y nomás se muere
como se murió en Argelia
en El Salvador
en Vietnam
en Armenia
y acá en la Argentina
sin ir más lejos
sin quedar fuera
de tanta tumba prestada
vuelvo al río con mis muertos
todavía no se curó
el agua que nos cubre
 
grato es el alcohol
ingrato el regocijo
de los imbéciles 
 
no voy a cambiar nada
por más que escriba
un poema con ínfulas
de Altazor
un ruego una mano de otra pintura
acá lo único que importa
es volver al infierno
hacer de una caricia
un tiro por la espalda
una performance
en la sala de autopsia
 
¿qué dirá el informe del coroner?
y lo escribo así
porque allá van a llegar
todos los muertos 
 
¿encefalopatía aguda por plomo?
¿o tiro en la cabeza?
 
a la distancia la historia
se mide en dinero
ya no importan los registros
de arqueología /repito:
sobrevivirán los Bancos
y los laboratorios 
 
veo poetas haciendo cola
para la foto con el que nos domina
es más fuerte su delirio
de posteridad que su poesía
y la posteridad /vuelvo a repetirlo
no es más que
masturbarse frente al espejo
 
vengan y tiren sobre mi cadáver
una palada más de tierra
es sabido que los muertos
entierran a sus muertos.
 

Hermann Bellinghausen (México, 1954)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de sobretodo y calle 

 

PRONOSTICA

 

Vagamente se antepone al clima
Intuye cuándo lloverá y cómo
Algo en los huesos
en la percepción subcutánea
de las moléculas
en el aire suspendidas
acechando
 
Sabe cuándo llevar abrigo
botas o paraguas
Al mal viento pone buena cara
De los huracanes sólo huye
si es preciso
Disfruta observarlos
 
En sequías estiajes calorones
percibe la chispa del incendio
Del atole en la sangre
saca nieve
Se la pasa lloviendo
por encharcar el cuerpo
 
Calcula las consecuencias
de su falta de cálculo
y obra entre ratas
y erratas
para siempre acertar el blanco
 
Vive a gusto entre extraños
que sólo hablan del clima
y no le preguntan cómo se llama
a dónde va de dónde viene
o qué hace
 
(And all over the world
Strangers talk only about the weather: Tom Waits) 
 
Hermann Bellinghausen
*
Alberto Giacometti cruzando la Rue Alesia, Paris, 1961.Foto: Henri Cartier Bresson

 

(Fuente: Poesía Hermann Bellinghausen ) 

Kim Hyesoon (Uljin, Gyeongsang del Norte, Corea del Sur, 1955)

 

 

«Más cerca de ti 2»

 

Versión de Juan Carlos Villavicencio



 
 
 
Me sigo parando en puntillas. 
Pero sigo sin verte.

A veces cuando la espera se hace más larga 
no puedo evitar guardarte rencor.

Cirrus flotan a través del cielo oscuro. 
¿Qué canción tendré que cantar 
para que llegue a tus oídos?

Nunca nos conocimos, por lo que nunca nos separaremos. 
Pero no podemos tomarnos las manos, aunque nunca nos separemos.

Así que a medida que la espera se hace más larga
no puedo evitar guardarte todavía más rencor.




Sin datos editoriales




Fotografía original de Jung Melmel


(Fuente: Descontexto)

 

Miguel Ángel Olivera (Montevideo, Uruguay, 1943)

 

 

Puede ser una ilustración 

 

 

A la celda 25 Izq.del 1º A, en el Penal de "ibertad"
me llegó la noticia...
 
SUENEN TODOS LOS FUEYES A RESPONSO
PERO NO AFLOJE NADIE...!!
 
ELEGÍA PARA “EL GORDO” (un salmo reo...)
 
“Alguien dijo una vez que yo me fui de mi barrio.
Cuándo, pero cuándo? Si yo siempre estoy llegando...!
                                                                  ANIBAL TROILO
 
 
la noticia echa espuma por la boca: “Murió el Gordo!!”
los intestinos se retuercen de otro modo
las tripas se estrangulan y no hay salto
la verdad está ahí sin vuelta de hoja
-el tango sin querer sufrió un aborto...-
 
con esas cosas tristes que mayo a veces tiene
-yoquésé-
los adioses la agonía la angustia
una tarde con niebla y pesismismo
una noticia así para partirte
un otoño infecundo
una calle vacía...
hay
un olor a réquiem en el aire
una tormenta lagrimal adentro
una rotunda extremaunción de la alegría:
la gente entró a ponerse de luto los oídos...
 
y no se oye otro ruido que el del tiempo
todo paró de golpe / de repente
el haceunrato se volvió recuerdo
el recién es pasado
y falta álguien
para ponerle música a este duelo
                                 a este infarto de notas inconclusas
                                 a este enorme silencio
                                 a esta noticia puta que no creo
aunque rabiosa espume por la boca
y el gordo se haya muerto...
nadamenos que el gordo –nada menos-
que nos troiló la vida desde siempre
desde que uno aprendió a decir amigo
                                             a decir sirvaotra y cigarrillo
                                             vinotinto mujeres y tequieros
desde que uno aprendió a usar los ojos
                                            las manos los cojones la ternura
                                            el amor a mansalva
                                            la ira a quemarropa
desde que uno aprendió a bailar el ruido
de la ciudad preñada de fantasmas
de luciérnagas ebrias y suicidas
esta ciudad –la vida- esta hembra endiablada
a quien hoy le amputaron su exorcista...
nadamenos que el gordo –nada menos-
y justamente ahora que hace frío
que hace ganas de tango y de pichuco
y no se sabe qué hacer con las palabras
si hablar si dar un grito si mamarse
si ponerse los dedos en la boca
y vomitar igual que la noticia
con furioso dolor y quécarajo
o ponerse a frasear una milonga suya
con la torpeza padre de estar vivos
y no tener siquiera la guitarra de grela
acompañándonos la lágrima
la voz de fiorentino palmeándonos la pena
o el arrugado abrazo de su fueye
pulmoneándonos dándonos aliento
para insistir haciendo de las nuestras
en esta sobrevida que nos queda
en este compromiso de seguirla
como si fuera
–la canción-
un tango a largoplazo
y él –el gordo- apenas
su duéndico estribillo...
 
pero...dejá...!!
si el gordo se enterara
que andamos masoqueándonos la risa
que nos reverdugueamos grosamente
con la rabiosa novedad de esta brutal herida
nos diría
-ritual y aguardentoso-
con su ronco vozarrón de buda reo
con su gola de alcohol y 2x4
como un compinche consolando a otro
como un hermano que se va de viaje
nos diría
-repito-
dulcemente
con su vos de arrabal y de atorrante
hierático oficiante de la noche
obispo mishio de curdas y de yecas
nos diría:
 
“... pero muchachos...
si siempre estoy llegando...”
 
la noticia echa espuma por la boca: murió el gordo ¡!
suenen todos los fueyes a responso
pero no afloje nadie...!! 
 
 
miguel ángel olivera
“el cristo” nº173
Celda 25 izquierda/ 1º A
20 mayo 1975
Dibujo hecho en el
Penal de “Libertad”
 

(Fuente: Henderson Espinosa) 

Raymond Carver (Clatskanie, Oregon, 1938 - Port Angeles, Washington, 1988)

 

 

Poemas

 


                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                         


Hechizo


Entre las cinco y las siete esta tarde
estuve recostado en el canal del sueño. Unido
 a este mundo nada más que por la esperanza,
dando vueltas en una corriente de oscuras imágenes.   
Fue en estas horas que las condiciones meteorológicas
sufrieron una metamorfosis, enloquecieron.  
Aquello que había sido vil y raído, pero comprensible,
se transformó  en algo hinchado y
irreconocible. Algo totalmente malvado. 

Mi abatido ánimo, no necesitaba nada de esto. 
Era  lo último que deseaba sobre la tierra. 
Por lo tanto, reuniendo todas mis energías
decidí empujar el mal tiempo
enviarlo costa abajo a un río muy lejano que conozco.
Un río capaz de controlar el mal tiempo.
¿Y si el río debe huir hacia terrenos
más altos ? Dale algunos días.
Ya hallará su camino.

Entonces todo volverá a ser como antes. Lo juro
esto no será más que un mal recuerdo, si llega a eso. 
 Sí, a estas horas la semana que viene ya no recordaré 
 lo que sentía mientras escribía esto.
Habré olvidado que una tarde dormí mal,
que tuve ciertas pesadillas, para despertar a las siete de la tarde
mirar el cielo tormentoso y, después de ese primer sobresalto—
recuperar el coraje. Pensar largamente y con intensidad
acerca de lo que quiero, lo que puedo dejar de lado
o enviar a otro sitio. ¡Y luego hacerlo!
Sí. Utilizando palabras y signos. 


Vigilia


Ellos esperaron todo el día la aparición del sol. Finalmente,
en las últimas horas de la tarde, como un príncipe bondadoso
éste se mostró por unos pocos minutos.
Resplandeció en las alturas iluminando la pradera que se extiende
al pie de las montañas detrás de la casa prestada que ocupaban.
Luego las nubes se cerraron nuevamente.  

Ellos estaban suficientemente felices. Pero, toda la tarde
las cortinas tuvieron gestos melancólicos,
flotando frente a las ventanas abiertas. Después de la cena 
salieron al balcón. Donde escucharon a las aguas estrellándose
en las rocosas márgenes del río y, aún más cercano,
el crujido de los árboles, el suspiro de las ramas.
 
El  pasto crecido prometía susurrar eternamente.
Ella estiró sus dedos y le acarició el cuello.
El tocó suavemente las mejillas pálidas de la mujer.
Luego de todos lados aparecieron murciélagos acosándolos.
Decidieron entrar en la casa. Cerraron las ventanas. Mantuvieron
su distancia. Observaron la lenta procesión de estrellas, 
advirtiendo, de vez en cuando, el vuelo de esas pequeñas criaturas
frente al rostro de la luna. 



La relampagueante velocidad del pasado


                      El cadáver alimenta la ansiedad en aquellos hombres  
                      que creen en el juicio final, y en aquellos que no. 
                                                                                 André Malraux


Enterró a su esposa, que murió en la 
desdicha. Y, él en la suya,
se refugió en la galería de la casa, desde donde observaba
la puesta del sol, el surgimiento de la luna.
Los día aparentemente pasaban, solo
para regresar nuevamente. Como en un sueño en el 
que uno piensa, esto ya lo soñé.

Nada, que habiendo llegado, permanecerá.
Con su cuchillo peló una manzana.
La blanca pulpa, el cuerpo de la manzana,
se oscureció,
y viró del marrón al negro, frente a sus ojos.
El rostro gastado de la muerte.
La relampagueante velocidad del pasado.                                                                                                                                                                                                                                                                                      (versiones Esteban Moore)
 

Raymond Carver (Clatskanie, Oregon, 1938 - Port Angeles, Washington, 1988)
Referencias q.v. posteos anteriores.


(Fuente: alpialdelapalabra.blogspot.com)