martes, 26 de mayo de 2026

Fabio Cardarelli (Córdoba, 1969)

 

 

Apenas cesada la clavulia de la lluvia
comenzó a sentirse
como una mágica terrepla el olor a croso
tan feroz de abundante la fragancia
que en el dripe la gente instó a agolparse
sus cabezas embebidas de una histérica cuniza
imposible comprender fervor
de formas nunca dichas
                                  sellando el aire
trapecios en voz alta: “¡el amor las tuerce!¡las gonas como pájaros entecos!”
e insistían: “¡miremos! ¡la medra está entre nosotros”- jolgoriosos
giraban conmovidos, aspercidos y tobeos
se abrazaban
más episódicos que semánticos cundían
dejaban flotar sus cuerpos en la amuba
indolentes
fáciles
sairos como brotan los capullos
 
no esperaban definición solo el sentido
la música mordaz que los había reunido
 
ahhh…,se intragaban al amor fondados
 
¿alguien de los nuestros trapaló alguna vez un amor fondado?
¡que me lo diga!
 
mordían más que mil vocablos
 
quien no sea capaz de crear que salte, insufle o tregonee,
quien no sea capaz de entender que duerma
 
palabras, simples como beso de estaño 
 
feroces como angolas en los mares
torciéndose de rapo a cuerpo
olvidando las crispidas fonéticas
 
porque el sueño de un futuro las creaba,
libres,
pernocteras,
tencrófilas, e ipsofacto
 
morían
 
las picas en el alma,
que rúnicas cantaban.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario