Fragmento de “Mi juventud”
No te he perdido. Has permanecido
en el fondo de mi ser. Eres tú, y sin embargo otra:
sin fronda ni flores, sin la risa luminosa
que tuviste en el tiempo que no vuelve,
sin aquel canto. Otra eres: más bella.
Amas, y no esperas ser amada; ante
cada flor que se abre, cada fruto que madura,
cada niño que nace, al Dios de los campos
y de las generaciones das gracias
con todo el corazón.
Año tras año, dentro de ti cambiaste
rostro y sustancia. Cada dolor
te hizo más firme (…)
Oh, juventud sin tiempo, oh esperanza
siempre renovada, yo te confío
a quienes vendrán, para que sobre la tierra
vuelva a florecer la primavera, y en el cielo
nazcan las estrellas cuando el sol se apague.
(Traducción: Hermeneuta).
(Fuente: Hermeneuta. Revista cultural)
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