jueves, 28 de mayo de 2026

Héctor Giuliano (Piamonte, Italia, 1947 / Vive en San Juan, Argentina)

 

 

 

Soy de carne
y sodio
y no regreso
a la carne
con sodio.
 
Sé disimular
el parentesco
y la tentación,
carenciado
y con temblores.
 
Soy de carne
y cueros arrancados
de koala
y escondo mi vacío
en huesos
y fulmíneas travesías.
Ahogo e injerto
en la difícil topología
de las admisiones.
 
¿Desnudo enmascarado?
¿Protegido de lo real
o cordero de cabeza mocha?
¿Una figura irreal
que se acerca
o nunca hace tierra?
Abuso por extensión,
relajo por acción,
incoherencia por natura.
 
Soy de carne,
pelo de las aguas,
arruga y carcoma,
afronto la maravilla
y la peor pudrición.
 
Soy de carne
y de fósforo,
y no regreso
al hastío
y la repleción.
No tengo un yo
que valga la pena
ni textura cabal.
Practico la eximia
cetrería
que el cinismo
y la mentira
puso en los dados
que no sé
tirar sobre la mesa.
Me rodeo
de palabras hidráulicas,
pequeño y apocado,
nadilla.
Me resbalo
de cogote cruzado
con el alma,
conforme alguna cita
que apresuro
en lápiz y papel;
nos abrazamos
con la excelsa
qué sé cuánto,
y nos desconfiamos
sin sujeciones
y destinos temerarios.
Nos prometemos
encuentros
en islas solitarias
y lugares neutros,
sin exigencias ni sobriedades,
que cada uno se arrope
con prendas de verano
y plumas árticas,
desandados,
roídos juguetes de madera,
inconfesados,
subidos
a presencias y ausencias,
harapientos,
subidos
a lomadas renales,
inacabados,
sin temor al mercurio
ni la boca sin dientes.

- Inédito -

 

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