
DILACIÓN
.
En un ojo de caballo se quemaban
mis nervios.
En un latir de estatua iba la noche sola
el mar se había dormido en su nido de algas
y tú poesía flauta ebria de mis furias nacientes
remolino y muralla
cielo y sombra por la voz manando
torrente dilatado
fija proclama de abandono y rechazo
¿dónde
en qué silueta de árbol se esfumaron
la verdad
el misterio
la alegría...
las aves que se juntan para morir un poco
bajo la luz del polvo de tus huellas?
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De: «𝘌𝘭 𝘴𝘰ñ𝘢𝘥𝘰 𝘥𝘦𝘴𝘲𝘶𝘪𝘵𝘦» (1986)
(Fuente: Grover González Gallardo Poesía)
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