VOLVEREMOS A MIS CAMPOS
Volveremos a mis campos:
dejaremos la ciudad
que nos emponzoña el alma
y nos hace de metal.
Volveremos a mis campos
que nos hacen de cristal.
Y por las laderas verdes
nos echaremos a andar
alegres y vagabundos
lejos ya de la ciudad…
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Y por las laderas verdes
nos volveremos a amar.
Nos iremos a las parvas
doraditas de maíz;
y en las chalas asoleadas
me tenderás a dormir.
Nos iremos a las parvas
doraditas de maíz;
Treparemos a los cerros
a comer burucuyá…
Iremos a los bañados
a apedrear a los chajás.
Treparemos a los cercos
y tus brazos me alzarán.
Y los empinados cerros
volveremos a escalar.
Y a las lagunas plateadas
nos iremos a bañar.
¡Y los empinados cerros
tus brazos me sostendrán!
Volveremos a mis campos
que nos hacen de cristal.
REY DAVID
(Canción de Pena)
Cubiertas con las húmedas auroras
yacen las cosas muertas y enterradas
Las de una antigua y dulce primavera
que nunca más serán recuperadas
Asido de un fulgor o de un relámpago
te alejas hoy en dirección al cielo
y eres un largo rayo penetrando
en la noche compacta de la muerte
Quedan aquí tus armas desarmadas
junto a las torres de tus fundamentos,
derribadas ahora en las arenas
hundiéndose entre el mar y entre los vientos
Un instante no más trató tu espada
de desgarrar la gran tiniebla fría
¡Gloria a la aurora y al celeste día!
a la insondable pompa de pájaros profundos
como el gran Quetzalcoatl te escoltaron llorando
los colores del mundo
¡David! Nombre de Rey
afanes y peligros ya pasaron
no saldrán más las tropas a buscarte
La gran pregunta
encuentra su respuesta
Una estrella te da la bienvenida
es brillante y azul como una hoja desprendida
del árbol de Dios de eterna vida
Olvidarás al fin la estrella roja
desde donde salía la substancia
de tu obra genial y de tu vida
Las arcillas rojas de México,
el maguey y el nopal,
lo abstracto, lo sensual
de tus gloriosos muros
Catedrales de fuego
de tu espíritu recio
Tu chocolate en jícaras,
tu pulque, tu tequila,
aguacate y ají,
las calientes tortillas de maíz
comiéndolas con la Virgen de Guadalupe
y Diego Rivera
Monterrey y Chihuahua donde naciste
cerca de las fronteras con Estados Unidos,
de “esos gringos imperialistas”, que combatías y admirabas
Tantos muros pintaste; tantas flores,
el universo con sus muchedumbres,
la humanidad desangrándose,
las ciudades de acero de la cibernética
Héroes con rostros iracundos, puños cerrados,
el mundo entre las bárbaras tinieblas
de la lucha de clases
Atravesando el tiempo y la memoria
vi los seres que amé y que me amaron,
a las mujeres que por ti pasaron
pedestales de famas y de gloria
naves perdidas en inmensos mares
en busca de caminos y naciones
Entre los cataclismos y pasiones
mi pecho te buscó para salvarte
Mi pecho te buscó para adorarte
Entre revoluciones caminabas
Vi tu sangre correr como los vinos,
terriblemente roja, por la tierra
Y vi tus ojos verdes prisioneros
y cautivas tus manos adoradas,
y detrás de las rejas vi tu rostro
que yo andaba buscando desolada
Y te amaba Te amaba y te buscaba
en el tormento de tus cautiverios
Por el amor que pusiste en mi alma
la pasión que pintaste en mi cuerpo
yo te canto y te lloro, y te lloro y te canto
con el más antiguo de los llantos
en el más antiguo de los coros
en las tragedias de la mitología
¡Oh, viejo Rey David!
ya regresa Caronte con su barca vacía
mientras muere el sol en el mar
de esta isla
***
Blanca
Luz Brum Elizalde (Pan de Azúcar, Maldonado, 31 de mayo de 1905 -
Santiago, Chile, 7 de agosto de 1985), conocida como Blanca Luz Brum,
fue una escritora, periodista y poeta uruguaya.
Más
que su obra, es su vida la recordada por la posteridad: escribe poemas,
artículos periodísticos, pinta y tiene actuaciones políticas y
pasionales que atraviesan varias gamas del espectro. Formó parte de
movimientos latinoamericanos como el de la revista Amauta, liderado por
José Carlos Mariátegui en Perú, el de comunistas muralistas mexicanos a
partir de su relación amorosa con David Alfaro Siqueiros, el Frente
Popular de izquierda que gobernó Chile desde 1937 a 1941, del cual fue
una de las organizadoras, y el peronismo de Argentina en cuya creación
desempeñó un papel destacado desde la movilización obrera del 17 de
octubre de 1945.
Se
casó a los 16 años con el poeta peruano –afincado en Uruguay– Juan Parra
del Riego, quien según una leyenda no desmentida, la raptó del convento
para casarse con ella. El 16 de noviembre de 1925 nació su hijo
Eduardo y el 22 de ese mes, murió Parra del Riego.
Viuda
a los 20 años, partió hacia Lima para que el niño conociera la tierra y
la familia de su padre. Allí, conoció a José Carlos Mariátegui,
escribió encendidos artículos en la revista Amauta. Editó una pequeña
revista: Guerrilla – Atalaya de la revolución, que publicaba poesía
rupturista y de contenido social.
En
1928, regresó a Montevideo, experiencia que describirá en el libro
Blanca Luz contra la corriente publicado en 1936: «He nacido en esta
ciudad sudamericana, he salido a cantar por todas las calles del
universo, he llorado a gritos, he amado a gritos. He peleado y he
regresado a esta ciudad sudamericana y todo estaba igual».
Hacia
fines de 1928, logró publicar una sección semanal en el diario Justicia
del Partido Comunista bajo el título de El arte por la revolución que
pregona el deseo de terminar con «el arte por el arte para ponerlo al
servicio de la revolución».
En
mayo de 1929, llegó a Montevideo el muralista mexicano David Alfaro
Siqueiros como delegado al Congreso de Sindicalistas. El encuentro entre
ambos fue apasionado; Blanca Luz tomó a su hijo Eduardo y partieron con
aquel a México, donde se casaron y vivieron tiempos difíciles: la
pareja y el pequeño hijo de Blanca Luz permanecieron dos meses presos.
Fueron liberados, pero Siqueiros fue encarcelado otros seis meses.
En
México, participó de actividades culturales y políticas junto a Diego
Rivera, Frida Kahlo, Tina Modotti, Sergéi Eisenstein que filmaba ¡Que
viva México!.
En 1933,
la pareja llegó a Montevideo, recibida por Luis Eduardo Pombo, Francisco
Pintos, Vicente Basso Maglio, Jesualdo Sosa, Carmelo de Arzadun,
Justino Zavala Muniz, entre otros. Cruzaron a Buenos Aires donde fueron
recibidos por la intelectualidad porteña, participaron de la peñas
literarias en boga y captaron la atención del magnate periodístico
Natalio Botana y su esposa, la escritora anarquista Salvadora Medina
Onrubia. Botana ofreció a Siqueiros el sótano de su quinta Don Torcuato
para trabajar. Allí, Siqueiros realizó una de sus obras más innovadoras:
Ejercicio plástico. El mural de Siqueiros es uno de los dos murales que
el artista hizo en América latina. Para su concreción, el mexicano tuvo
como colaboradores a los argentinos Antonio Berni, Lino Enea
Spilimbergo, Juan Carlos Castagnino y el uruguayo Enrique Lázaro.
La
modelo de las figuras femeninas, nereidas y ondinas que pueblan las
paredes es Blanca Luz. La permanencia en Don Torcuato culminó en gritos y
escándalo debido al romance que sostenía Blanca Luz con Botana.
Siqueiros partió a Nueva York y Brum permaneció en Buenos Aires.
En
1941, Botana falleció en un accidente, la familia litigó por las
propiedades y el bello Ejercicio plástico quedó a la espera de un fallo
judicial que salvase de la destrucción a la mayor obra realizada por
Siqueiros fuera de México. Este mural «envolvente» es único, ya que toda
la superficie visible en su interior está pintada, techo, paredes y
piso.
El mural Ejercicio
plástico ha sido restaurado luego de lo cual ha permanecido en un
galpón acondicionado en la Plaza Colón. Se lo exhibe en la Aduana
Taylor, en el edificio del Museo del Bicentenario, detrás de la Casa de
Gobierno de la Argentina. Su emplazamiento ha respetado el entorno
original de modo que para verlo se debe ingresar al espacio que
reproduce el sótano que Botana tenía en Don Torcuato.
Se divorció y se casó de nuevo con un alto ejecutivo de apellido Brunson; nació su hijo Nils, en 1948.
En
marzo de 1957, ayudó al peronista Patricio Kelly a huir de la cárcel de
Santiago, disfrazado de monja. Su situación se complicó y se fue a
vivir a la Isla Robinson Crusoe.
El
triunfo de la Unidad Popular y de Salvador Allende la llenó de miedo y
angustia y quiso irse de Chile. Buscó por varios medios que el gobierno
de Jorge Pacheco Areco le concediera una representación cultural en
alguna embajada.
Luego
del golpe de estado del 11 de septiembre de 1973, viajó desde la Isla a
Santiago para marchar frente a La Moneda y donar joyas. Años más tarde,
recibió una condecoración de manos de Augusto Pinochet.
Escribió sobre su vida en la isla:
«Huelo la brea y el alquitrán de los veleros, y ya estoy en ella.
Amanezco en la Isla.
De
las pequeñas casitas de los pescadores que palpitan en la hondonada y
en los faldeos de la isla sube el primer humo de la cocina isleña, se
oye también el golpe seco del hacha que parte la leña y algún lejano
balido de viejas cabras de Robinson Crusoe.
Un
rumor permanente de agua que corre casi debajo de mi almohada y que
desde hace siglos viene rodando desde la salvaje cumbre del Yunque,
entre siglos de helechos y fósiles antiguos de perfumados sándalos.
Todo aquí es milenario.
Un resto de los seis primeros días del mundo».
Sus
dos hijos varones murieron en accidentes automovilísticos: Eduardo
Parra del Riego, en Lima, y Nils Brunson, en Santiago de Chile. En esta
última ciudad falleció Blanca Luz Brum el 7 de agosto de 1985.
Su
nieta Cecilia Brunson, curadora de arte contemporáneo, publicó en
México junto a Olivier Debroise Blanca Luz Brum: Amor, me hiciste
amarga. (Henderson Espinosa)
(Fuente: Henderson Espinosa)
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