martes, 26 de mayo de 2026

Terrance Hayes (Columbia, Carolina del Sur, EEUU, 1971)

 

 

Lo qte parece

Querido Ol’Dirty Bastard: a mí también me gusta fuerte,
no tengo particular interés por Duke Ellington
en una fiesta de cumpleaños. Cada vez me interesan menos
los contornos de los contornos porque las formas
cambian y nada es más duradero que sentir.
Mi tío usó la plata que le di
para comprar unos frasquitos de algo que parecía caramelo
después de la fiesta en que mi abuela se puso a cantar
con un vestido que evidentemente estaba hecho
para un rey de África Occidental. Mi lema es
Nunca confundas lo que es con lo que parece.
Mi generosidad, por ejemplo, es sobre todo una forma
de vanidad. Una bandana sirve de pañuelo,
pero como bandana un pañuelo no sirve para una mierda.
Esto parece apenas una nota al pie en mi informe
sobre la fiesta. Decimos es la posta para indicar que algo
es realmente de verdad, aunque lo puedan tapar las casas
ahí arriba de las colinas que hay entre nosotros, las manos
en los barrotes que hay entre nosotros. Esa foto
de mi abuela con mi tío
cuando era bebé no es la posta. Sí lo es
lo que se siente al ver a los recolectores de basura deambular
por las avenidas antes del amanecer, una lluvia lenta y descuidada
que se toma su tiempo en llegar a la costa. El pan sin sal
no es la posta, tampoco la bouillabaisse. Bakku-shan
se dice en japonés de una mujer hermosa
sólo si se la mira desde atrás. Como decía,
mi lema es Nunca confundas lo que parece
con lo que es, de lo contrario terminás como ese negro
Otelo (¿pero Otelo era negro?). ¿No mentís
sobre quién sos a veces y después te das cuenta
de que esa mentira era verdad? No sos consciente de tu poder, Hermano
Bastard, como el rey que vaga por su reino
en busca del rey. Y está bien.
Nadie te va a decir que sos el rey.
De todos modos, nadie quiere un rey.
 
Traducción  de Ezequiel Zaidenwerg Dob
 

Terrance Hayes - MacArthur Foundation

 

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