DE: 'VIDAS IMAGINARIAS, AMORES EXTRAÑOS'
I. POETA INCÓGNITA
Hermosa, misteriosa petunia azul oscuro con
marcas internas como piel de serpiente moteada
con forma de trompeta, ideal para un chiquillo,
para sus labios de ángel fruncidos sombríamente.
Ella, casi marchita, a punto de caer, inclinada,
convocando a hormigas y abejas al apocalipsis.
¿Qué pecado demasiado insignificante el suyo
podría imaginarse para que llame así la atención
la vieja, hermosa y misteriosa petunia?
No sé quién escribió este poema. La autora
(supongo que es una mujer), tímida o vergonzosa
ante lo que considera sagrado, prefiere no decir
su nombre, conciente tal vez de que escribir es ir
de error en error. ¿Anhelará sólo ser recordada
en los sueños de desconocidos?
II. ADICTO
Tomamos un café en Port Angeles, una ciudad
algo olvidada del estado de Washington. Fue
cerca de la terminal del ferry, en Easy Street Coffee.
El iba y venía de Siracusa; allí vivía con su mujer,
Tess, una muy buena poeta. Me dijo que había
matado toda su vida antes para conocerla. Eso
es algo que aprendí sin aprender: en el cuerpo
llevás hasta el fin de tus días todo lo que le fuiste
metiendo. No tenés idea de lo que he pisoteado
para seguir vivo. Dentro de poco, antes de que
alguien se dé cuenta, me habré ido de aquí sin
saber lo que hice con tanto alcohol y cocaína.
Maryann, mi primera mujer, a la que no quise,
trató de evitar ese trance: cambiemos esta vida
por otra, hagamos de cuenta que somos felices.
Tess, en cambio, mira por ventanas que ya no
me pertenecen. Esa es una virtud de las poetas.
Ayer me dijo: Raymond Carver, te amé, te amé
mucho... antes de dejar de amarte.
(Fuente: Alicia Silva Rey)
No hay comentarios:
Publicar un comentario