sábado, 30 de mayo de 2026

Pablo Ananía (Rosario, 1942)

 

 

 

 

 

PREGUNTAS, PREGUNTAS

 

Hay una luz a veces que ama lo antiguo
y toma todo: silenciosamente lo transmite.
Es el crepúsculo oculto entre las ramas
de un sicomoro que talaron hace un tiempo
en la plaza República Socialista de Vietnam
del Parque Lineal Donado-Holmberg. Un hueco
luminoso ahí, un ahumadero atemperado
con agua cloacal. Cuando surge una nueva
forma de gobierno, todo lo antiguo debe
ceder. Hoy la mayoría se reiría si leyera
las patas en la fuente de Leónidas
Lamborghini. No yo que tengo metida
"la cabeza en el crepúsculo". Yo no.
Extremadamente raro y trágico lo que sucede
y habla mucho del miedo a la vida que tenemos.
Allá por el 55 escuchábamos a Billy Cafaro
con su pity pity, a Oscar Alemán con su rock
around the clock. El sicomoro era un gordo
panzón retorcido. Ya había estallado la guerra
de Vietnam. ¿Qué es ese olor a mierda que sale
del "aujero"? Es el miedo es el miedo escribía
Lamborghini. Hordas peronistas abandonadas
huían de la plaza. ¿Deberíamos no tener hijos
entonces porque los matan? ¿Los seguiremos
alimentando con lágrimas? ¿Pero la ciencia,
la tecnología, la inteligencia, el hombre, la luz
del crepúsculo, el núcleo de las cosas, la sal
de la tierra, mi historia? ¡Viva la raza blanca
negro de mierda! ¿Pero el arte, esa luz antigua?
 

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