EL SUEÑO
Tu voluntad, tu agitado lenguaje,
Desplegándose con furia
Llenan la mente, pudren gota a gota
La protegida esfera de la vigilia.
Y en lo que escondes me descubro,
Me descubro el corazón arbitrario
Uniendo lo deseado a lo conquistado.
Oh signos, boca alzada en el vacío,
Atroz madeja del instante, repatriación
Donde no basta el sufrir y ni siquiera basta
La aparente utilidad de la plegaria,
El inesperado fracaso del sentido,
Dura flor moviendo cada acto
Y el pecado a solas que es el no sentido.
Pero sigue en tu clara alquimia
Y sé dentro de mí lo que no cambia
Como en la conciencia inmutable de Dios
Eres lo finito, lo que cambia,
Memoria de lo que Dios crea
Oh sueño, taciturno préstamo.
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de "El tiempo que destruye" (1950), en "Poemas 1946-1952", Brújula, Buenos Aires, 1970. En la imagen, Alberto Girri (Buenos Aires, Argentina, 1919-1991) por Susana Mulé.
(Fuente: Jonio González)
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