"Torso (Museo del Vaticano)":
Piernas nunca tuvo.
Perdió los brazos de mármol
y la cabeza de mármol
por avatares de los tiempos:
naufragios, terremotos, vándalos.
Sigue siendo hermoso,
atlético de pectorales y de nalgas
posado en su pedestal de granito.
El pene de mármol
se lo rebanó un cardenal
con un martillito, y con la honorable,
eugenésica intención
de que no se sigan reproduciendo
tales mutiladas monstruosidades.
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