EL TEMPLO Y SUS CAMINOS
Unas tinieblas que prometen
y a veces amenazan abrirse.
Y es difícil creer que quien recorre
tal camino no se vea acometido
por el temporal
y un temblor casi paralizantes.
Es la luz de un viaje más bien extrahumano,
que el hombre emprendía
asomándose al lado de allá,
a ese lado al cual se supuso,
cada vez con mayor ligereza,
que solo se asoman los místicos.
Es la luz que se vislumbra
y la luz que acecha, la luz que hiere.
La luz que acecha en la inmensidad
de un horizonte donde perderse
parece inevitable, y que hiere con un rayo
que despierta más allá de lo sostenible,
llamando a la completa vigilia,
esa donde la mente se incendiaría toda.
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de "El hombre y lo divino" (1955), Fondo de Cultura Económica, Ciudad de México, 1992. Véase también “Aurora. Papeles del Seminario María Zambrano”, nº 18, 2017. En la imagen, María Zambrano (Vélez, España, 1904-Madrid, España, 1991 / RTVE)
(Fuente: Jonio González)
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