César Vallejo
César Vallejo se nos fue muriendo todos los días poco a poco Se moría a pedazos Primero se murió en Santiago de Chuco luego en Trujillo y después se murió tras los barrotes de una cárcel de aldea La madre las hermanas y aquella dulce Rita de junco y capulí y el padre hacedor de sus huesos y nada más todos fueron muriéndolo y antes y siempre la roja llaga del Perú sangrándole por todos los costados No podía vivir así Apurando sus hieles se fue a París a España Hambre de ser de ver el Sol desde otros horizontes los paisajes los hombres sus ansias de vivir sus sueños Hambre de pervivir de vivir y sufrir por quienes y por todos Hambre de recrearse aupándose sobre sí mismo hambre de hombre integral Nadie sabía mucho de Vallejo apenas los amigos algunos los poetas tal vez que es otra forma de amistad tal vez los enemigos ¿tenía acaso César enemigos? pero él seguía con su muerte a pausas a retazos moría diariamente sin esperar el día Cuando dejó el Perú se fue tras de su muerte
(Fuente: Ezequiel Zaidenwerg Dib)

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