«Miserere»
(1981-2026)
Y será su nombre el que me guíe
por la fe que amortaja la esperanza.
Recito parábolas segadas por el aire
una infancia enhebrada con milagros
bajo el cielo desértico
de los suburbios de esta Judea.
Un poema como el oro más puro
de la desesperanza
porque siempre estuvo muerto
y aun muerto
se quebrarán sus huesos
uno a uno
en la pira donde se alza el rostro
para santificarlo
como un castillo de carbón
que ha de arder bajo el sol.
Lleno de gloria recibo la muerte
troquelado por una corona de espinas y
envuelto mi cuerpo con las negras velas de su barco.
Un último cuervo blanco se eleva.
El canto de otro goce
separa el viento del mensaje
ya nada me va a defender
ni la fama de mi dios
ni la tarde que se agosta apacible
entregando mi nombre al hastío.
en Ruido Blanco, 2011
2 monedas para tu barquero, hermano mío
(Fuente: Descontexto)
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