EN CELEBRACIÓN
Estás sentado en una silla, nada te toca, sintiendo
cómo el viejo ser se vuelve aún más viejo, imaginando
sólo la paciencia del agua, el aburrimiento de la piedra.
Piensas que el silencio es la página de más,
piensas que nada es bueno ni malo, ni siquiera
la oscuridad que llena la casa mientras tu miras, sentado,
cómo sucede. Lo has visto suceder otras veces, Tus amigos
pasan tras la ventana, sus rostros marcados por la pesadumbre.
Quisieras saludarlos pero no puedes ni alzar la mano.
Estás sentado en una silla. Te vuelves hacia la solanácea
que extiende una red venenosa alrededor de la casa.
Pruebas la miel de la ausencia. Es la misma dondequiera
que estés, la misma si la voz se pudre antes
que el cuerpo, o si el cuerpo se pudre antes que la voz.
Sabes que el deseo sólo conduce a la pena,
que la pena conduce a la consumación que conduce al vacío.
Sabes que esto es diferente, que esto
es la celebración, la única celebración.,
que entregándote a ti mismo a la nada,
serás sanado. Sabes que que hay alegría en sentir
cómo tus pulmones preparan su futuro de cenizas,
así que esperas, miras y esperas, y el polvo se asienta.
Y las milagrosas horas de la infancia vagan en la oscuridad.
Mark Strand, poeta y ensayista estadounidense, nació en
Canadá en 1934 y falleció en Nueva York, en 2014. Creció
en una familia judía secularizada en Estados Unidos. Fue
profesor en varias Universidades, la última de ellas la de
Columbia, desde el 2005 hasta poco antes de su muerte.
Fue miembro de la Academia Americana de las Artes y
las Letras. Su poesía carece de rima y de metro. Como
poeta se lo asocia a Clarles Simic y a Charles Wright. Tra-
ductor de poesía del español, italiano, portugués y quechua.
FUENTE
The Story of Our Lives. Atheneum, 1973.
Versión del inglés al castellano: Robert R. Rivas (c)
(Fuente: Idiomas Olvidados)
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