Lo que mi padre quiere realmente de mi
1 Anoche tuve un sueño. Acompañaba a mi padre por un camino de tierra. Los dos íbamos a caballo y apenas cruzábamos palabras. A lo lejos se veía la sombra de unos sauces, las luces de un pueblo desconocido y remoto. De pronto, mi padre detuvo su caballo y preguntó si yo sabía a dónde íbamos. Le contesté que no. Entonces vamos bien, me dijo. 2 Los caballos del sueño sabían de memoria el recorrido. Era cuestión de abandonar las riendas, de dejarse llevar. Eso me causaba un poco de aprensión, incluso un poco de miedo. Mi padre, en cambio, parecía muy tranquilo. Pensé, parece tranquilo porque está muerto. 3 Aquí es donde vivo, dijo como si me quitara una venda. Fue muy poco lo que vi. Sólo un páramo de piedras, remolinos de arenisca, huesos de caballos amarillos. ¿Qué te parece? No supe qué decir. Tenía sed y me dolía un poco la garganta. Es un lugar hermoso, dijo, pero a veces me gustaría regresar. ¿Por qué no regresas, entonces?, pregunté. Porque es más fácil que tú vengas me dijo. Y desapareció.
(Fuente: Ezequiel Zaidenwerg Dib)

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