LA FLORES DEL LAPACHO
(Plaza de la Independencia,
San Miguel de Tucumán)
Alguien te hablaba, hoy, de los lapachos
en flor. Ya suben,
violetas, por la tarde
como novias de un cuadro de Chagall.
Ahí estás, en el banco de una plaza
de tu país, abriendo
la palma de los ojos
a ver si algo les deja
una moneda de alma.
Debe haber terminado la misa de las ocho
porque ha pasado, lentamente,
un cortejo de hombros encorvados
—¿hacia dónde?—:
Piedad por esa estela
de colonia, de ausencia, de cansancio;
piedad de mí, de vos, de nuestros hijos
que un día velarán nuestro silencio
y arrastrarán sus pasos
por alguna otra plaza.
Como un dios
que se ha sentado al borde del camino,
la sombra de lo eterno
se remansa en el aire donde tocan
de nuevo las campanas. Para todos,
vuelan lejos las flores del lapacho.
[Pablo Anadón, "El trabajo de las horas",
Ediciones del Copista, Córdoba, 2006]
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