UNA INTERPRETACIÓN DE LOS DESIERTOS
Esto que habrá de suceder puede que tenga
solo a un animal como testigo. Cambia poco
el que nos asomemos ahora a mirar el fondo
del tazón de leche amarga. Liberado del azar
aquel espejo mostrará un mundo más veraz,
ya sin las solitaciones del todo y de la nada
del último observador. Quizá nuestro vacío
contenga más de lo bello que de lo terrible
al terminar la jornada: escrutinio de sombras
en el vellón de luz para el incauto, un vespertilio
para quien conjetura si en vez de una llanura
hubo montaña, en vez de umbral un aldabón.
(Fuente: Daniel Freidemberg)
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