VIGILIAS
I
Es el reposo iluminado, ni fiebre ni languidez, en la cama o en el prado.
Es el amigo ni ardiente ni débil. El amigo.
Es la amada ni agobiante ni agobiada. La amada.
El aire y el mundo no buscados. La vida.
–¿Era esto, pues?
–Y el sueño refresca.
II
La iluminación vuelve al árbol en construcción. De ambos extremos de la habitación, decoraciones cualesquiera, elevaciones armónicas se unen. El muro frente al vigilante es una sucesión psicológica de fragmentos de frisos, de franjas atmosféricas y de accidentes geológicos. –Intenso y rápido sueño de grupos sentimentales con seres de todos los caracteres entre todas las apariencias.
III
Las lámparas y las alfombras de la vigilia producen el ruido de las olas, la noche, el largo del caso y alrededor del steerage.
El mar de la vigilia, como los senos de Amelia.
Las tapicerías, justo a media altura, bosques de encajes, teñido de esmeralda, donde se arrojan las tórtolas de la vigilia.
La placa del fogón negro, soles verdaderos de las playas: ¡ah!, pozos de magia; único vistazo de la aurora, esta ocasión.
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por Adalberto García López
(Fuente: Daniel Freidemberg)
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