Saquémonos,
pequeño saltamontes, la bandana
que aquí no llegan los gases
ni las balas de goma. Ni las balas. Lejos
de mí ser budista o ecuánime
de los dharmas y los karmas.
Pero en aras del infierno que conduzca
a algo mejor este páramo de alambres,
me urge,
queda preguntarse cuándo
el fin del arte o de la historia
-da igual- si en este sótano se siente
el olor de los neumáticos,
atrincheramientos,
liceos ocupados,
criminalizaciones
hasta de lo que escribe en la pared
la tribu de mi calle. Es el deseo,
pequeño saltamontes,
nuestro «i can't get no» que nos pone
al borde del abismo o la experiencia
de estar vacíos. Aunque es bueno
recordar que sin espacio
vacío, el movimiento
es
imposible.
(de "Frikinosis", 2025. Dedicado a mis hermanos argentinos que aún creen en la soberanía y la Patria Grande)
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