sábado, 8 de agosto de 2026

Héctor Giuliano (Murazzano, Italia, 1947 / Reside en San Juan, Argentina)

 

 

 

chupábamos machas
reciencito sacadas
entre las rocas
y barrancos
 
harto pisco y limón
 
la caleta refulgía
bajo el sol de la siesta
 
en la escollera
el baranderío pituco
 
turistas
¡oh! !ah!
...mira, pues...
en Venecia
te dan tres por dos
aburrían las selfies
las remeras "Seattle"
no tienen siquiera un obelisco
los huevones/as sacaban
la lengua o hacían cuernitos
los dedos en v
el puño cerrado
esta noche
me cojo a esa rubia
de la habitación del lado
che bellezza
schöen
corránse
beautiful
mejor es la playa
de Punta Cana
arenas rústicas estas
 
y cuando las olas revolvían
las grandes espumas
manchones empetrolados
basura
mierda de los barcos anclados
que allegaban toneladas
de autos orientales
un lobo de mar hecho llagas
un engrudo indiscernible
que apaga el agua y la vida
 
nos dábamos un chapuzón
braceábamos un rato
y como hormigas a un cadáver
medio tiritando riendo
y exclamando miéchica
nos zampábamos otra botella
un cigarro
 
y la gente en la escollera
desconfiaba de nosotros
quienes serán
¡qué facha!
algo tramarán
cuidado con las mochilas
no sea que se arrimen aquí
v veánlo al más gordo
bajan de las callampas
 
y el ocaso
no demoraba
y el ruiderío de pájaros
que se refugiaban
del inminente peligro
de la noche y las calles
y sus racimos de oscura sagacidad
 
hacíamos un fueguito
mascábamos restos de empanadas
del Jumbo
bebíamos vino barato
bailábamos sin música
- langostas con tiritones
neurológicos-
felices
pero
en aviso por eso de los pacos
y sus jeeps
pero
ya no nos daban pelota
como perros viejos e inofensivos
que se mueven las colas
por costumbre
 
salutíferos nos tendíamos
panza arriba
 
y en esa ventana gloriosa
que el vasto océano
abre a la Polinesia
ese silencio misterioso
y cabal
nunca alcanzado
recordábamos
con sangre en las encías
y no queríamos
aquel helicóptero
que arrojaba bultos contrahechos
a las olas
viraba a tierra
y regresaba rutinario
necesitábamos no creerlo
no esa verdad
 
las luces titileras
de la costanera
clamaban otra cosa
tensas   mustias
 
Valparaíso animoso
daga vegetal
 

- Inédito -

 

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