miércoles, 21 de octubre de 2026

Paul Celan (nacido Paul Antschel, Czernowitz, Rumania, 1920-Paris, Francia, 1970)

 

 

Paul Celan - Griffin Poetry Prize 

 

 

HABLA TAMBIÉN TÚ

 

Habla también tú
sé el último en hablar,
di tu decir.
 
Habla-
Pero no separes el No del Sí.
Y da a tu decir sentido:
dale sombra.
 
Dale sombra bastante,
dale tanta
cuanta en torno de ti tú sabes extendida entre
medianoche y mediodía y medianoche.
 
Mira en torno:
ve cómo alrededor todo se hace viviente
¡En la muerte! ¡Viviente!
Dice la verdad quien dice sombra.
 
Pero se estrecha ahora el lugar donde estás:
¿Adónde ahora, despojado de sombra, adónde?
Asciende. Tanteante, asciende.
Te haces más sutil, más irreconocible, más fino.
 
Más fino: un hilo
por el que quiere descender la estrella
para abajo nadar, al fondo,
donde se ve brillar: sobre móviles dunas
de palabras errantes.
.....

por José Ángel Valente.
 

(Fuente: Daniel Freidemberg) 

Rachel Tzvia Back (Buffalo, EE. UU., 1960)

 

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas y personas sonriendo 

 

 

VIVO EN LAS RUINAS DE PALESTINA...

 

Vivo en las ruinas de Palestina
Lenta en el denso hablar
rápida en el contestar
antigua en la rabia
agostado
miedo
 
En las ruinas de una tierra
a través de una noche
encendida
Por una sola
visión chamuscada
y otra
chispa sola
Acunada en el cierre de una mano achicharrada
cincelada en sueño pétreo
llevada a lo largo de la historia
A través de lo oscuro debajo de nuestros pies
desnudos
Extraños todos
En las ruinas de Palestina
 
 
 
___________________
en “Prometeo. Revista de poesía”, nº 81-82, julio de 2008. Versión de Omar Pérez. La imagen: Rachel Tzvia Back (Buffalo, EE. UU., 1960) por Stephane Chaumet.

 

(Fuente: Jonio González) 

Anne Ranasinghe (nacida Anneliese Katz, Essen, Alemania, 1925-Colombo, Sri Lanka, 2016)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas 

 

 

HOLOCAUSTO 1944 (a mi madre)

 

No sé
en qué extraña y lejana tierra
te enterraron;
ni qué duros vientos del norte
soplan entre los rastrojos,
los secos y duros rastrojos
sobre tu tumba.
¿Y pensaste en mí
aquella mañana de diciembre azul como la escarcha,
cargada de nieve y gélida,
mientras caminabas desnuda y temblorosa
bajo el cielo plomizo,
en ese último instante
en que supiste que era el final,
el final de nada
y el comienzo de nada,
¿pensaste en mí?
Oh, te recuerdo, mi más querida,
recuerdo tus pálidas manos extendidas
en la antigua bendición,*
tus ojos luminosos, brillantes
sobre las velas,
entonando la bendición
Bendito sea el Eterno...
Y en eso reside el sufrimiento,
el sufrimiento y el horror
de que a fin de cuentas no hubo martirio
sino sólo futilidad—
la futilidad de morir
el final de nada
y el comienzo de nada.
Lloro rojas lágrimas de sangre.
Tu sangre.
 
 
__________________________________________
en "Holocaust Poetry", ed. Hilda Schiff, ed., St. Martin’s Press, Nueva York, 1995. Versión de Jonio González. En la imagen, Anne Ranasinghe (nacida Anneliese Katz, Essen, Alemania, 1925-Colombo, Sri Lanka, 2016)
* Referencia a la plegaria sobre las velas del Sabbath, tradicionalmente pronunciada por la madre de la familia.
Anne Ranasinghe nació en el seno de una familia judía. En 1939 sus padres la enviaron a Inglaterra, a casa de una pariente. A los pocos meses estalló la Segunda Guerra Mundial, pero ella no conocería el destino de su familia —su confinamiento en el ghetto de Lodz y su muerte en el campo de exterminio de Chelmno— hasta muchos años después. Establecida en Sri Lanka en 1949, estudió periodismo, formó una familia y en 1971 publicó su primer poemario "And the Sun That Sucks the Earth to Dry", al que seguirían otros once. Recibió la Orden del Mérito de la República Federal Alemana. (The Sunday Times)
 
 

HOLOCAUST 1944

 

I do not know
In what strange far off earth
They buried you;
Nor what harsh northern winds
Blow through the stubble,
The dry, hard stubble
Above your grave.
And did you think of me
That frost-blue December morning,
Snow-heavy and bitter,
As you walked naked and shivering
Under the leaden sky,
In that last moment
When you knew it was the end,
The end of nothing
And the beginning of nothing,
Did you think of me?
Oh I remember you, my dearest,
Your pale hands spread
In the ancient blessing
Your eyes bright and shining
Above the candles
Intoning the blessing
Blessed be the Lord....
And therein lies the agony,
The agony and the horror
That after all there was no martyrdom
But only futility -
The futility of dying
The end of nothing
And the beginning of nothing.
I weep red tears of blood.
Your blood.

 

(Fuente: Jonio González) 

Epifanio Mejía (Colombia, 1838-1913)

 

 

Medellín visto desde el Pan de Azúcar 

 

Dedicados a mi amigo J. M. Rodríguez

 

Es una tarde apacible,

Tan fresca, limpia y serena

Cual la primera azucena

Que brotó en el bello Edén.

El sol siguiendo su curso

Muestra sus rayos brillantes

Y en su centro de diamantes

Gotas de sangre se ven.

Por los anchurosos cielos,

Vagan las celestes nubes,

Como alas de querubes

Dispersas sobre la mar,

La brisa en sus blancas alas

Va conduciendo el aroma

Que de la flor de la loma

Tomó festiva al pasar.

Mil ojos llenos de gozo

Miran un valle florido,

Por los placeres mecido,

Mecido por el amor.

Un Edén, un Paraíso,

Hermoso jirón del cielo

Que Dios arrojó a este suelo

Para alivio del dolor.

Eso eres tú, rica tierra

De Colón, flor deliciosa,

Los perfumes de esa rosa

Eso eres tú, Medellín.

Por ti entonaré mi canto;

Por ti pulsaré mi lira,

Porque mi alma no suspira

Mecida allá en tu jardín.

Por ti que guardas los goces

Más puros y verdaderos;

Por ti que arrullas luceros

Bajo el ala del placer.

Son tus hermosas mujeres

De América las estrellas;

Vírgenes, puras y bellas

Como la primer mujer.

Sus labios son las corolas

De las más fragantes rosa

Y en sus mejillas hermosas

Sólo hay tintes de pudor.

Cada cual lleva en su pecho

De caridad la azucena;

Cada cual vive serena

Bajo el árbol del honor…

De aquí de este inmenso cerro

Yo contemplo tus llanuras:

Miro tus frescas verduras

Como esmeraldas lucia.

Y en cada flor que la tierra

Brota para darte grano

Mis ojos ven un arcano,

¿Sabes cuál? –Tu porvenir-.

De aquí miro tus arroyos

Como lucientes diamantes,

Como las aguas brillantes

Que Dios le mandó al Jordán

Y ese río silencioso

Que sin detenerse rueda,

Cual blanco fajón de seda

Tendido en la inmensidad.

Me arrepiento, me arrepiento

De haber osado cantarte,

De haber querido pintarte

Sin colores ni pincel.

Bardos tienes que inspirados

Te regalarán cantares,

Te regarán de azahares

Tus campos, limpio vergel.

1857

Obras completas. Primera parte. Caldas. Corporación Universitaria Lasallista. 2009. Págs. 181-182.

 

(Fuente: La Mecánica Celeste) 

Alicia Silva Rey (Quilmes, Argentina, 1950)

 

 

 

Señales de advertencia en ofidios 

 



 
 
 
[Notas sobre un jardín en crisis] 1

Yo quería inventar.
¡Todo estaba inventado! 

serpientes, veneno, coloración, sonido, 
futurología, debates, jet lag

Todo estaba en las antiguas permutaciones,
en los conceptos mismos
de exterminio y salvaguarda
y consunción de una presa:
la delgadez, la anchura, el reverbero,
una coloración distintiva, 
olores o sonidos,  
un sistema conductual de defensa 
secundariamente adquirido.

La peligrosidad de una presa precede 
al desarrollo de la señal de advertencia.
¿ La peligrosidad de una presa precede 
al desarrollo de la señal de advertencia?

Todo estaba inventado,
sellado, inventariado:
la biosfera, los amuletos, el vino, 
la tierra plana, las larvas, 
las dominaciones, el fervor,
las presas peligrosas crípticas y conspicuas,
los depredadores que aprenden 
a evitar más fácilmente a las conspicuas.

Yo quería inventar no sólo el psicoanálisis,
no sola;

no sólo las artes comparadas,
no sola;

no solo la selección de parentesco 
(no sola) 
en la que las interacciones mutualistas 
entre individuos emparentados 
modifican la frecuencia genética 
para la clasificación de las señales 
de carácter honesto.

Yo quería inventar
no sola: 
la señalización, los códices, los códigos,
la imprenta, el software, los hardware
cualquier tipo de señalización:
el color en las serpientes de coral
u otra, estratégicamente costosa
en el sentido de requerir
gasto de producción o mantenimiento
como el cascabeleo en crótalos

o bien
una combinación de ambos tipos de señalización,
digamos, la intensidad de la coloración 
en ranas arlequines. 

Todo estaba inventado.

¡Nada quedaba ya por inventar!

Todo a punto
para el aprendizaje memorable
por parte del depredador.

Todo a punto de estallar, procrear,
intervenir modificadores de experiencia, 
a punto, insisto, de malversar
la eficacia de un sistema
por ejemplo:

¿qué hacer ante 
la inmadurez o
la inmunidad co-evolutiva 
entre un depredador,
la intensidad de la señal de advertencia
y la variabilidad de grado
entre toxicidad o peligrosidad de las presas?

¡Todo estaba inventado!

las cucharas bermellón, los crespones,
las cabinas aeroespaciales, 
la radiación intramolecular,
la experiencia predatoria y psicológica de un depredador
y con ello la credibilidad de una señal, 
¿no cierto?

2022

[inédito]



Más poemas de Alicia Silva Rey en Otra Iglesia Es Imposible, Op. Cit., El Placard, El Poeta Ocasional, La Ficción del Olvido
---
Foto: Alicia Silva Rey / Facebook
 
(Fuente: Campo de maniobras)

 

Raquel Moreno Robles (España)

 

 

 ¿ABRIRÁS? 

 

 







llamo a tu puerta

sin las alhajas que otros me han impuesto

contigo

ante ti

para nosotras

no hay más que la infancia compartida



llamo a tu puerta

ábreme

tomemos la merienda

seamos confidentes en la profundidad de tu casa


llamo a tu puerta

con la humildad de quien vuelve

con el agradecimiento de quién se sabrá consolada

con la seguridad de que será abrigada


estamos aquí

solo una puerta nos separa

¿abrirás?




Raquel Moreno Robles

¿Abrirás?


La Única Puerta a la Izquierda

 

(Fuente: Papeles de Pablo Müller) 



 

T. S. Eliot (Estados Unidos, 1888-Londres, 1965)

 

 

"El Boston Evening Transcript"

 

 


 
 
 
Los lectores del Boston Evening Transcript
se mueven en el viento como un maizal maduro.

Cuando el atardecer se apresura en la calle con desmayo,
despertando en unos el apetito de la vida
y a otros dándoles el Boston Evening Transcript,
subo las gradas y toco el timbre, volviéndome
cansado, como uno se volvería a decir adiós a La Rochefoucauld,
si la calle fuese el tiempo y él al final de la calle,
y digo: “Prima Harriet, aquí está el Boston Evening Transcript”.
 
 

T. S. Eliot, incluido en Antología de la poesía norteamericana (Fundación editorial El perro y la rana, Venezuela, 2007, selec. de Ernesto Cardenal, trad. de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal).

(Fuente: Asamblea de palaabras) 

Allen Ginsberg 3 de junio de 1926 - 5 de abril de 1997)

 

 

La manzana nocturna

Anoche, en sueños, vi
a alguien que amé
por siete largos años,
pero no le alcancé a ver la cara,
tan sólo la presencia
conocida del cuerpo:
sudor ojos y piel
caca orina y esperma
saliva todo un solo
olor un único sabor mortal.
 
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib 
 

Allen Ginsberg | The Poetry Foundation

 

martes, 20 de octubre de 2026

María Malusardi (Buenos Aires, 1966)

 

 

 

«paul celan»

 

Tres fragmentos




 
 
 
como trizas de un parto se abre la almendra: caballos muertos serán niños sobre la tierra unificada ese modo de aplastarse unos a otros cabezas contra cabezas lo incierto retumba no indaga la pérdida no restaura miente la llaga es una zona de silencio donde tormentos obsesiones han caído paul celan: el agua de la madre espera allí donde el cuervo escribe su poema


·   ·   ·


el ardor de mis ojos deja entrever la renuncia del mundo paul celan pájaro descascarado amarillo no es ayer la salud azotada es hoy: brazos sin entierro denuncian: cómo nombrar el cuerpo que nos llega de a pedazos al poema


·   ·   ·


en la pupila rota del mar donde me buscan las especies que el lenguaje ha desdeñado hay una cárcel: me enseña las palabras su secreta celosía sus llaves idiomas envejecen sobre las almas surge entonces una escritura sin reposo donde comprendernos y estallar




en trilogía de la tristeza, Alción Editora, 2009


(Fuente: Descontexto)

 

Juan Eduardo Cirlot (Barcelona, España, 1916-1973)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas 

 

 

CUANDO AL ATARDECER...

 

Cuando al atardecer yo despedazo
mi memoria,
abro los eslabones de las sombras,
toco las grandes piedras frías,
los declives.
Y esta montaña informe que repite
mi tristeza.
 
Pináculos dorados van creciendo
en un fondo de luz y de cristal,
entre largas heridas,
trozos,
gestos,
palabras de terror, simples excusas.
Bosques llenos de rocas y de ruidos,
pulseras entre hierbas,
dientes
y coronas de espinas.
 
Un retablo azulado se levanta.
Lejos.
 
 
________________________
en "Cuarto canto de la vida muerta y otros fragmentos", La Isla de los Ratones, Santander, 1961. Véase también "Antología poética", Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, Alicante, 2023. En la imagen, Juan Eduardo Cirlot (Barcelona, España, 1916-1973) por Leopoldo Pomés, 1958.

 

(Fuente: Jonio González) 

Valeria Pariso (Muñiz, Argentina, 1970)

 

 

De "Triza" 

 




 
 
 
2  

             la catástrofe del amor
                 Cristina Peri Rossi

Dijo el sabio, vuelo de cóndor: 
-Para soñar bien,
traigan viento, agua, 
dos que se amen con la alegría del venir, 
dos que se amen en un cuerpo que no admita ser 
 interrumpido,
que se amen aún sobre el espanto y la esperanza,
que se amen más,
y cuando la vida 
ya no pueda reconstruir la catástrofe con final feliz,
se pongan de pie
sobre sus huesos,
y dignos de sí y de su historia,
sean capaces, juntos, 
de olvidarse para siempre


17

Hemos puesto las manos bajo el agua
y no logramos tener la suavidad
del alga que se lleva la corriente.
¿Quién nos quitará el don de la dureza? 
Hemos puesto las manos sobre la tierra, 
y no floreció nada.
¿Quién se llevará el fruto de la espera?
La distancia
entre la mano y el cactus no siempre
es igual a la espina.
¿Quién sabrá cuánto nos duele?
Hemos elevado los brazos al cielo,
y ningún pájaro reconoció nuestra intención.
¿En qué pozo se grita para decir estamos listos?
Ahora lo sabemos: el territorio puede
resultar hostil.
Sin embargo, querido mío,
estas manos inútiles nos han hecho felices:
no nadan, no crecen, no vuelan, 
son piedra quieta, rosa muerta, esqueleto,
puro intento, un testimonio.




Triza
segunda edición,

 

(Fuente: Otra Iglesia Es Imposible) 

Carlos Eduardo Jaramillo (Loja, Ecuador, 14 de abril de 1932 - Guayaquil, 13 de octubre de 2026)

 

Puede ser una imagen de una o varias personas 

 

 

PERDÍ GRANADA 

 

.
Al irme a estudiar a Quito
me llevé a mi tierra en las maletas
como quien guarda hojas de eucalipto
entre las ropas
para que le recuerden la frescura del bosque.
En Quito seguimos viviendo y bebiendo como lojanos
por eso me hice tan amigo del padre de la niña rubia
que vivía frente al salón donde comíamos
y donde los sábados corría como un río
la Vienner-Sport
cerveza de carpintero como decían los quiteños
pero la única al alcance de nuestra espantosa sed y escuálidos bolsillos
tan amigo del padre
que la niña dorada no me quiso
y fue una bella más al pozo de los deseos naufragados
un poco más de leña para que mi corazón
se temple al fuego.
Fue por ahí que cometí por la primera vez
y la última
la traición de abrir una carta ajena en honor de un amigo
peor para él la carta confirmó sus temores
empezó a caminar el corazón por el cuarto de espejos de la vida
a aprender que los laberintos no sólo están en la cabeza
ni que en todos acecha el Minotauro
intuimos aún más
que la confusión persistirá
y que es mejor no adentrarse en la oscuridad si no se tiene
por lo menos la luz de una pequeña lámpara
y lo más cruel que el otro puede ser inocente
el poeta Fredi en todo caso debía serlo /todos los poetas lo son/
además que su musculatura no invitaba
a violentas aclaraciones
y que las cosas del amor se sufren o se gozan pero no se reclaman.
Cuando me vine a Guayaquil en cambio
ya de abogado
dejé Granada
me despedí con un largo lamento alcohólico de varios días
en que bebí con generaciones sucesivas
probando al juego de la mano a los guerreros más jóvenes
pulsando la guitarra con los viejos
filosofando
poetizando
verdaderamente demorándome en el umbral de la salida
a la hora de los abrazos.
Cuando me vine a Guayaquil ya todo estaba escrito.
Perdí Granada.
.
De: «𝘉𝘭𝘶𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘤𝘢𝘭𝘭𝘦 𝘓𝘰𝘫𝘢» (1990)
.
(Fuente: Grover González Gallardo Poesía)

Nazim Hikmet (Salónica, Grecia, 1902 - Moscú, URSS, 1963)

 

 

(Salónica, Grecia, 1902 - Moscú, URSS, 1963) de www.facebook.com 

 

 

SOBRE MI POESÍA

 

No tengo caballo con montura plateada,
ni herencia de que vivir,
ni riquezas ni propiedades
solo tengo un tarro de miel
rojo como el fuego.
 
Mi miel lo es todo para mí.
Protejo
mis riqueza y mis propiedades
—mi tarro de miel, quiero decir—
de las plagas de toda especie.
 
Hermano, solo espera…
Mientras tenga
mi miel en mi tarro,
las abejas vendrán
desde Tombuctú…


 (Fuente: Henderson Espinosa)

Diego Brando (Córdoba, 1987)

 

 

 

 

 

Ahora que es escaso el dinero
y que lo atroz sucede con la complicidad de la noche
ofrezco esta hoguera en los márgenes;
para luego incendiar el mundo,
obligarlo a escupir su origen
de dioses y diablos acabados,
como hombres en la lejanía de los subsuelos,
en los hospicios de la sangre y las ruinas,
portando su estandarte rasgado por las balas,
por los palos de aquellos que golpean incluso a los pájaros,
a toda especie consumida por el ejercicio del llanto.
Ofrezco ahora, y hiero con el fuego
porque no intuyo después, ni nosotros.
 

Arthur Rimbaud) (Charleville, 20 de octubre, 1854 - Marsella, 10 de noviembre, 1891)

 

 

Rimbaud_bio – Yellow Nineties 2.0 

 

.

El barco ebrio


Según iba bajando por ríos impasibles,
me sentí abandonado por los hombres que sirgan:
Pieles Rojas gritones les habían flechado,
tras clavarlos desnudos a postes de colores.
 
Iba, sin preocuparme de carga y de equipaje,
con mi trigo de Flandes y mi algodón inglés.
Cuando al morir mis guías, se acabó el alboroto:
los Ríos me han llevado, libre, adonde quería.
 
En el vaivén ruidoso de la marea airada,
el invierno pasado, sordo, como los niños,
corrí. Y las Penínsulas, al largar sus amarras,
no conocieron nunca zafarrancho mayor.
 
La galerna bendijo mi despertar marino,
más ligero que un corcho por las olas bailé
––olas que, eternas, rolan los cuerpos de sus víctimas––
¬diez noches, olvidando el faro y su ojo estúpido.
 
Agua verde más dulce que las manzanas ácidas
en la boca de un niño mi casco ha penetrado,
y rodales azules de vino y vomitonas
me lavó, trastocando el ancla y el timón.
 
Desde entonces me baño inmerso en el Poema
del Mar, infusión de astros y vía lactescente,
sorbiendo el cielo verde, por donde flota a veces,
pecio arrobado y pálido, un muerto pensativo.
 
Y donde, de repente, al teñir los azules,
ritmos, delirios lentos, bajo el fulgor del día,
más fuertes que el alcohol, más amplios que las liras,
fermentan los rubores amargos del amor.
 
Sé de cielos que estallan en rayos, sé de trombas,
resacas y corrientes; sé de noches… del Alba
exaltada como una bandada de palomas.
¡Y, a veces, yo sí he visto lo que alguien creyó ver!
 
He visto el sol poniente, tinto de horrores místicos,
alumbrando con lentos cuajarones violetas,
que recuerdan a actores de dramas muy antiguos,
las olas, que a lo lejos, despliegan sus latidos.
 
Soñé la noche verde de nieves deslumbradas,
beso que asciende, lento, a los ojos del mar,
el circular de savias inauditas, y azul
y glauco, el despertar de fósforos canoros.
 
Seguí durante meses, semejante al rebaño
histérico, la ola que asalta el farallón,
sin pensar que la luz del pie de las Marías
pueda embridar el morro de asmáticos Océanos.
 
¡He chocado, creedme, con Floridas de fábula,
donde ojos de pantera con piel de hombre desposan
las flores! ¡Y arcos iris, tendidos como riendas
para glaucos rebaños, bajo el confín marino!
 
¡He visto fermentar marjales imponentes,
nasas donde se pudre, en juncos, Leviatán!
¡Derrubios de las olas, en medio de bonanzas,
horizontes que se hunden, como las cataratas.
 
¡Hielos, soles de plata, aguas de nácar, cielos
de brasa! Hórridos pecios engolfados en simas,
donde enormes serpientes comidas por las chinches
caen, desde los árboles corvos de negro aroma!
 
Quisiera haber mostrado a los niños doradas
de agua azul, esos peces de oro, peces que cantan.
––Espumas como flores mecieron mis derivas
y vientos inefables me halaron, al pasar.
 
A veces, mártir laso de polos y de zonas,
el mar, cuyo sollozo suavizaba el vaivén,
me ofrecía sus flores de umbría, gualdas bocas,
y yacía, de hinojos, igual que una mujer.
 
Isla que balancea en sus orillas gritos
y cagadas de pájaros chillones de ojos rubios
bogaba, mientras por mis frágiles amarras
bajaban, regolfando, ahogados a dormir.
 
Y yo, barco perdido bajo cabellos de abras,
lanzado por la tromba en el éter sin pájaros,
yo, a quien los guardacostas o las naves del Hansa
no le hubieran salvado el casco ebrio de agua,
 
libre, humeante, herido por brumas violetas,
yo, que horadaba el cielo rojizo, como un muro
del que brotan ––jalea exquisita que gusta
al gran poeta–– líquenes de sol, mocos de azur,
 
que corría estampado de lúnulas eléctricas,
tabla loca escoltada por hipocampos negros,
cuando julio derrumba en ardientes embudos,
a grandes latigazos, cielos ultramarinos,
 
que temblaba, al oír, gimiendo en lejanía,
bramar los Behemots y, los densos Malstrones,
eterno tejedor de quietudes azules,
yo, añoraba la Europa de las viejas murallas
 
¡He visto archipiélagos siderales, con islas
cuyo cielo en delirio se abre para el que boga:
––i.Son las noches sin fondo, donde exiliado duermes,
millón de aves de oro, ¡oh futuro Vigor!? .
 
¡En fin, mucho he llorado! El Alba es lastimosa.
Toda luna es atroz y todo sol amargo:
áspero, el amor me hinchó de calmas ebrias.
¡Que mi quilla reviente! ¡Que me pierda en el mar!
 
Si deseo alguna agua de Europa, está en la charca
negra y fría, en la que en tardes perfumadas,
un niño, acurrucado en sus tristezas, suelta
un barco leve cual mariposa de mayo.
 
Ya no puedo, ¡oleada!, inmerso en tus molicies,
usurparle su estela al barco algodonero,
ni traspasar la gloria de banderas y flámulas
ni nadar, ante el ojo horrible del pontón.

 

(Fuente: Feria Virtual del libro de Cajamarca, Perú) 

Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 1899 - Ginebra, 1986)

 

 

SHINTO

 

Cuando nos anonada la desdicha,
durante un segundo nos salvan
las aventuras ínfimas
de la atención o de la memoria:
el sabor de una fruta, el sabor del agua,
esa cara que un sueño nos devuelve,
los primeros jazmines de noviembre,
el anhelo infinito de la brújula,
un libro que creíamos perdido,
el pulso de un hexámetro,
la breve llave que nos abre una casa,
el olor de una biblioteca o del sándalo,
el nombre antiguo de una calle,
los colores de un mapa,
una etimología imprevista,
la lisura de la uña limada,
la fecha que buscábamos,
contar las doce campanadas oscuras,
un brusco dolor físico.
 
Ocho millones son las divinidades del Shinto
que viajan por la tierra, secretas.
Esos modestos númenes nos tocan,
nos tocan y nos dejan.
 
 

["La cifra", 1981]
 

(Fuente: Pablo Anadón) 

José Pulido (Venezuela, 1945 / Reside en Génova)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas 

 

 

POEMA PARA EUGENIO*

 



Su modo apacible de estar
envolvía un bosque
-todo el bosque
como un camposanto de vivir-
navegando en ríos de clorofila
escapándose de la bomba atómica
árboles resguardando pergaminos
por si acaso 
 
La tierra como encuentro
constante de entidades
en los subterráneos de su cuerpo
(Señor: que no se quemen)
y solo aparecían como chispas
en sus ojos serenos
cuando hablaban
entre todos apresuradamente:
el viento, la arboleda, el agua, el sol,
(Señor: que nunca sufran radiactividad)
 
Sabíamos quererlo como duende posible
al leer su informe
estructurado en perfecta sinfonía
aunque el bosque estuviera
agitando un martirio.
 
Machetazos fúlgidos brindados
por el temible dios creador del cedro y de la mesa.
-meterse debajo si bombardean-
y los sentidos revolotean en el herido bosque
dentro de un hombre cuyo corazón siempre fue un nido
por eso han dicho
que la poesía vuela 
 
2010
 
* Para Eugenio Montejo 
 

Erri de Luca (Nápoles, Italia, 1950)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro 

 

 

CON LA AYUDA DE HÖLDERLIN



El mes de mayo del noventa y nueve
los belgradenses se hacían los astrónomos
y escrutaban el cielo.
El suelo explotaba, temblaban las piedras
más aún que los viejos, los perros o los niños.
Las bombas de grafito habían cortado la electricidad,
en la oscuridad la fraternidad aumentaba.
“Donde existe el peligro, crece
también aquello que puede salvarnos.”
(Wo aber Gefahr ist, wächst / das Rettende auch.)
El poeta no estaba en Belgrado aquel mes de mayo,
estaba muerto desde hacía siglo y medio,
pero sus páginas sí, se encontraban en mis bolsillos
como arma antiaérea, como salvoconducto.
En la guerra las palabras de los poetas protegen la vida
junto a las plegarias de una madre.
En una guerra los huérfanos y quienes no tienen un libro
están al descubierto.
 
 
de " Sólo ida. Poesía completa." Seix Barral (2016)
Traducción de Fernando Valverde.
Foto Paola Porrini
 

(Fuente: Marcela Machado) 

Juan Gelman (Buenos Aires, 1930 - México, 2014)

 

 

 

 

 

ARTE POÉTICA 

 

Entre tantos oficios ejerzo éste que no es mío,
como un amo implacable
me obliga a trabajar de día, de noche,
con dolor, con amor,
bajo la lluvia, en la catástrofe,
cuando se abren los brazos de la ternura o del alma,
cuando la enfermedad hunde las manos.
 
A este oficio me obligan los dolores ajenos,
las lágrimas, los pañuelos saludadores,
las promesas en medio del otoño o del fuego,
los besos del encuentro, los besos del adiós,
todo me obliga a trabajar con las palabras, con la sangre.
 
Nunca fui el dueño de mis cenizas, mis versos,
rostros oscuros los escriben como tirar contra la muerte.

 

(Fuente: Jorge Montero) 

Jacobo Rauskin (Villarrica, Paraguay, 1941-2024)

 

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas 

 

 

 

PEQUEÑO CORO DE BEBEDORES DE CERVEZA

 

La eternidad es un descuido permanente.
No teníamos la menor idea
de los innumerables días.
Para nosotros, eran como frases hechas.
Nada sabíamos de los meses:
mayo era igual a junio.
Y sabíamos mucho menos
de los muy bien contados años
que son la distancia entre dos fechas
enlazadas por un guión. De todos modos,
el guión entre dos palabras o fechas
es un signo que indica
algo así como un casamiento por interés.
Leíamos un solo periódico,
un pasquín lamentable, mentiroso.
Y, poco a poco, sorbo a sorbo,
bebíamos cerveza cuando la sed nos juntaba.
Éramos tres o cuatro bebedores de cerveza.
Eso éramos, eso.
 
 
_________________________
en "Los años en el viento", Arandura, Asunción, 2008. Véase también "Poesía reunida", Arandura, Asunción, 2009. En la imagen, Jacobo Rauskin (Villarrica, Paraguay, 1941-2024 / El Cautivo)

 

(Fuente: Jonio González)