MANTIS
Lo sabía seductor
e imperioso
y esperé a que llegara,
paciente y lúbrica
como una mantis
que ha mudado de piel
ya muchas veces
aguardando la nueva
primavera.
Él vino en el otoño
y me intuyó (o me olió)
macerada en amores
y expectante.
Sin romance y con ahínco
fue una cópula perfecta.
Eso duró la pasión,
apenas un par de horas.
Segundos después
nada quedaba
de su arrogante embiste
y él se entregó al sueño
enredado en mis piernas,
sin sospechar siquiera
que el mío era otro sueño
y yo en él
lo devoraba.
____________
No hay comentarios:
Publicar un comentario