Siempre que hay un geminiano
por la calle San Martin aparece
otro. Yo que nunca fui uno me
vuelvo ahora el reflejo de aquel.
Ayer iba a misa a convertirme en
dos. Comulgué. He vuelto a casa
repitiéndome los salmos: con los
fulgores quebrados de una idea
feliz se viaja en otra dirección.
(Dedicado al pastor Martín Palacio Gamboa
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