Bálsamo sí de mis arterias
Bálsamo no de mis demonios
Cuerda de paso los nervios
Cruda cadena los tendones
Ciega luz de los sentidos
Músculo a músculo me desentiendo
del ácido láctico de los caballos dolientes
y la poca azúcar que nos desmaya
La resequedad penetra la piel
las mucosas ay los ojos
cansados de tanto no llorar
Uñas hundidas en carne propia
y en carne ajena que sangra
no importa ya el tipo
la sangre derramada
es universal
Pon pomada y aceites básicos
en los cuatro puntos cardinales
de las cuatro extremidades
En los orificios de la cabeza
deposita nubes que goteen
y saquen a bailar con alegría
las suelas lisas
Talco para el sobaco
Polvos alcalinos contra el ácido
jabones y tinturas en las heridas
Miel y sávila cicatrizantes
Pasta pastilla pastiche
filtro en la seda
que nuble ligeramente
la calidad de la mirada
Si todo es para nada
nada es para todo
Chiqueadores y emplastos hay
Espesuras de tepescohuite
Que mi adormidera te adormezca
Poesía Hermann Bellinghausen
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