Pero mire un poco
Pero vean qué manera de yacer este cadáver de J.O.G. La cosa parece de veras decisiva y pueden creerle por esta vez. Yo lo conocí bien, puedo decirlo; este sujeto tenía una manera extraña de enfrentar el mundo y sus calamidades: hablaba todo el tiempo de eso. Cuando vio que la muerte estaba encima la barba crecida se le puso verde y ya no habló. Buscó en el fondo remoto de los años alguna fe que lograra apuntalar los escombros finales, un ensayo ilusorio de una cierta existencia con sentido. Pero entendió que el mundo sólo había esperado un cadáver, no un poema. El amor, sin embargo, había tenido mucha importancia en su vida, de manera que, créanme, valía tanto como cualquiera de nosotros.
(Fuente: Ezequiel Zaidenwerg Dib)

No hay comentarios:
Publicar un comentario