A PEDRO PICCATTO
Te veo un ángel,
de hueso, piel y carne florecido,
ojos de lince y aldabón de sienes
golpeando en las puertas del olvido.
Y más lejos te veo,
en una tarde azul y proletaria,
de blusa azul
con tus ojos ya claramente azules,
hablando con muchachas
de blusa azul,
y azul de fondo el cielo.
Luego te vas por una calle solo,
y en la cuarta, quinta o sexta puerta
preguntas por un niño
que no nació, y nacerá mañana.
Ese niño eres tú. Y te vas alegre.
Porque mañana es Mañana,
y detrás de las puertas
definitivamente,
contestan camaradas.
SOBRE LOS MUROS
Hoy subo veinte cometas.
¡Sobre los muros
veinte cometas!
............................
Debajo de un muro triste
estaba mi corazón.
Como un avaro oculto contando su dinero,
estaba mi corazón.
¿Como un avaro o como un prisionero?
Ah...
¡Júbilo marinero!
no más muro carcelero
mi corazón prisionero.
Ya sobre los viejos muros,
está mi corazón.
Y sobre el muro que el hombre
puso al hombre
está mi corazón.
Sube mi corazón, cometa mía.
Roja lágrima mía, encendida en el día
y en el día latiendo amaneceres.
¡Sube! Mi corazón...!
(Fuente: Henderson Espinosa)
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