Dentro
del sol
esparce nidos
la vaina de la coerción:
animales de batalla,
puertos expresados. Pulpos,
trenes con prisioneros,
santos impugnados
e inocentes no,
una telaraña y disparos.
Flamencos,
aquellos de sueños
y desiertos,
arraigados en Llancanelo,
más allá y más acá de la Payunia,
hoy territorio de petróleo
e incendios nocturnos.
Esa turbia laguna,
ese raleado yuyaje,
fuera y dentro,
pulpas chupadas.
- Inédito -
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