viernes, 2 de octubre de 2026

Jean Marc Desgent (Montreal, Canadá, 15 septiembre 1951)

 

 

 




RETRATO DE FAMILIA

 

Mucho enfermo y mucho mælström por la familia alucinada y por el frente de liberación nacional, veo calcinados montados, atados fuertemente sobre zancos... Miro la escena en otoño, con música y tambores de desfile. Es como chistoso, pero nada de reírse, ni siquiera mueca y el asunto acaba mal: los calcinados, los atados fuertemente sobre zancos se caen derrumbándose, se estrellan sobre sí mismos, en sí mismos y ni un alma... Aquí, ¡esto no es más que morir!
 
*
Dime, tesoro-papá, mis guerras civiles,
dime, tesoro cadáver de belleza que todo me aclara. Yo era suaves entregados ante tu estado que ya no es. Las cosas que hace uno con su alma arruinada.
Se acabó, el corazón trashumante, las sangres.
Uno envuelve el gran cuerpo, estoy en el mundo.
Es este transitar a menos cero; adiós, afuera,
es el dragón quien me toma,
dragón-papá, no es tu voz, sino tus lenguas en mí.
 
*
Es lo blanco caído, deslices sobre nieve,
largas pistas de hielo, ojos que se invierten.
Esto surge del día del recuerdo para hacerme el herido grave.
Soy todos los cuerpos sin deseos,
digo que sí, quien sea.
Un día, escombros, día siguiente, escombros.
 
*
Los últimos días se imponen, estoy invadido.
Es en la nieve alrededor de las barracas.
Blanco será mi descenso, azul, con una bandera:
mi padre es retratado tendido.
Su trozo de piel con un arma en la mano que no se ve.
No poseo corazón alguno.
 
*
Mamá-papá, papá-mamá, vamos a la violación
y es mi última palabra sobre la ira,
esto no tiene lengua íntima,
está muerta toda esta historia, estoy ladrado,
les tiendo mi jeta, nada pueden decir.
Están ustedes todavía de pie, de pie y el cuchillo
que ahí dejaron en medio de mi cabeza.
 
*
Otra vez, me deshago la cara, me estiro ciego, vertical.
Volverme los restos de papá, mamá, con las erecciones, y tragar el carbón de los arcángeles.
Ofrezco algunas espirales que llevo conmigo...
Soy devorado de pie, descrito hasta el final.
Es un hasta pronto, lo tengo todo falso;
somos sobre todo espaldas, huesos, durmientes duros.
 
*
Qué, quién, los papás que nunca cantan,
quién, con la boca cosida
quién, qué, los que yacen
sobre camas al aire libre, caídos de bruces, bolsas vacías. Veo un sexo, entro y sin salir,
soplando, silbando en los grandes abetos verdes, tapo el mundo y desaparece...
 
*
Siempre el cuerpo de nosotros dado a lo imposible,
mamá, candado,
pura fugitiva que huele bien:
mis espíritus uterinos hablan con una sola voz;
entre nosotros, jamás nos nombramos las cosas genitales.
 
*
Cuánto papá derrumbado en la realidad.
Otra vez yo, sus esposas sobre banquisa.
Soy foca y foca,
las necesidades del cadáver que uno se deshace de las cosas, tiras de tela y ropa inte¬rior, pieles extendidas encima de las camas: es la antropología de las prendas vacías.
 
*
La hermanita tiembla y muere en un arroyo,
el hermanito sube y baja las escaleras, una vez, cien veces para nada,
y el último sapo ya no es lo que decía ser. Los tres eran, ya no queda uno solo... Era yo mismo, estaba acabado, me movía, no soy más...
Las cosas, van a caer.
Papá, mamá, el obrero, todos.
Érase, estaba, cómo nombrar el ser,
para tenerlos, para alimentarlos en la mano izquierda... Tendré crímenes.
 
*
Dime, tesoro-papá, mis guerras civiles el otoño,
cabeza de lodo, dime, a la belleza que todo me alumbra, soy enteramente la lengua de quien sea o su sangre todavía.
Envuelven el gran cuerpo, llegué entonces al mundo,
más abajo que él mismo, cuando no hay más que el enigma de untrashumante, es un error, aquello, es un ventrílocuo, soy yo, quién, qué.
 
(Traducción del francés: Françoise Roy, canadiense)
 
En: Memoria del Segundo Festival Internacional de Poesía de Lima (FIPLIMA) 2013
FÓRNIX. Revista de creación y crítica, N° 12, julio 2013
Lima: Editorial Nido de Cuervos, pp. 99-101
 

(Fuente: Novus Orbis) 

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