sábado, 3 de octubre de 2026

Nora I. Cappelletti (Buenos Aires)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro 

 

Pesadilla

 

anoche soñé con un escribano
que pesaba montañas
en una balanza de cocina.
 
del otro lado
ponían firmas.
 
primero vendían lo que estaba debajo.
 
el mineral.
el petróleo.
el gas.
el litio, con sus pequeños fósforos blancos
ardiendo en la oscuridad.
 
el país seguía intacto en la fotografía.
sólo le habían quitado el subsuelo.
 
después vendían lo que estaba encima.
la tierra.
un bosque.
un lago
un pueblo
 
el alambrado fue creciendo
hasta tocar el horizonte.
 
la tierra permanecía en su sitio,
pero empezaba a responder
a otros nombres.
 
una vena azul atravesaba el mapa
y alguien la llamó río,
alguien la llamó recurso,
alguien la llamó oportunidad.
 
nadie recordó
que también era sangre,
Patria, dignidad.
 
y entonces ocurrió
lo imposible.
 
se abrió una ventanilla
para vender lo que quedaba.
 
no vendía una mina.
no vendía un río.
no vendía una hectárea.
vendía pasaportes.
 
un hombre esperaba del otro lado.
 
no tenía historia
ni memoria
ni muertos en esta tierra.
tenía dinero. mucho.
 
como si la nacionalidad
fuera una partícula
esperando comprador.
 
la patria
entró en superposición:
todavía nuestra,
ya transferida.
 
el funcionario abrió el documento.
miró la página.
levantó el sello.
entonces el aire
se volvió pesado.
 
el río dejó de correr.
una hoja quedó detenida
a mitad de su caída.
el viento
se quedó atrapado
entre dos árboles.
ni siquiera el polvo
se atrevió a tocar el suelo.
 
todo el país
quedó suspendido
en el espacio mínimo
entre el sello y el papel.
 
la mano bajó.
 
tac.
 
sellado.
 
ARGENTINO.
 
la hoja tembló
y el silencio
inundó todo.
 
cuando cerraron la caja
no se oyó ningún disparo.
sólo el ruido seco
de una firma.
 
afuera amanecía.
 
la bandera seguía ondeando
y eso era lo más extraño
porque nadie había comprado la bandera.
 
todavía…//N.C.-
 
 
Imagen: Franz Kline
 

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