Confesión
Soy una muchacha temerosa de vivir.
Los grandes monumentos del siglo me asustan.
No creo en los héroes nacidos entre cuatro paredes.
Los magistrados, los funcionarios, los policías,
todos me registran y no me dejan ser. Morir a mis
anchas, encerrarme entre las mil paredes que
ocupan mi soledad. Escuchad, no me quiero ir,
no quiero ser la vilipendiada muchacha que juega
a la detracción de sí misma. Quemen mis vestidos,
persigan mis huellas, no me encontrarán. Todo
rastro
mío se ha perdido entre el filón de mi vida y la
suerte de bufón que se divierte de mi rostro.
Con todas las de la ley me pueden encontrar
despierta
En un túnel diciendo atrocidades a los oídos
de los perros.
(Fuente: Lab De Poesía)
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