Dirás que te he olvidado
y cerrarás los lugares desiertos, la casa
descascarándose de frío, y tú misma
acaso empieces a tocar
pequeña al principio, blanda luego, una vegetación
húmeda y olorosa donde puedas echarte
a conversar mansamente con las hojas
que habrán crecido en tu pelo. Tendrás las manos tibias
y una pálida certeza de que todo empieza. Y tu vestido
donde tantas, imposibles veces me escondía
comenzará a oscurecer al fondo del ropero
tímido ante tu peinado, cada vez que te embellezcas
luminosa en el espejo cuando alguien te abraza
e imaginas sin dolor estos dedos
agachados y dulces con tus cartas, entrenados para tu delicia
vuelta a tu boca con las frutas del verano
y pasearás dibujando en la arena ese nombre al que
acostumbrada
esparcirás tus ramas, zurcirás otro vestido, y
quién sabe
comiences a sembrar un árbol para cuando llueva.
.
.
.(Fuente: Círculodepoesía.com)
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