𝗟𝗹𝗲𝗴𝗮 𝗲𝗹 𝗱í𝗮
𝑃𝑎𝑟𝑎 𝑒𝑙 𝑝𝑜𝑒𝑡𝑎 𝐶𝑎𝑟𝑙𝑜𝑠 𝐿𝑢𝑞𝑢í𝑛
𝐿𝑜 𝑡𝑟á𝑔𝑖𝑐𝑜 𝑒𝑠 𝑞𝑢𝑒, 𝑠𝑖 𝑒𝑙 ℎ𝑜𝑚𝑏𝑟𝑒 𝑒𝑠 𝑙𝑜𝑛𝑔𝑒𝑣𝑜, 𝑡𝑖𝑒𝑛𝑒 𝑞𝑢𝑒 𝑐𝑜𝑛𝑡𝑒𝑚𝑝𝑙𝑎𝑟 𝑦 𝑠𝑢𝑓𝑟𝑖𝑟 𝑠𝑢 𝑝𝑟𝑜𝑝𝑖𝑜 𝑙𝑒𝑛𝑡𝑜 𝑑𝑒𝑟𝑟𝑢𝑚𝑏𝑒. _____________________
Llega el día en que el hombre se satura y se cansa
del amor, del placer, del dolor, de la esperanza,
y se vuelve solitario, empedernido, mudo
como soltera piedra varada en el desierto.
Llega el día en que nada, absolutamente nada
le despierta deseo. Lo ayer apetecido
hoy carece de encanto, de sabor, de alegría,
y no lo incita al beso ni tampoco al orgasmo.
Llega el día en que el hombre, insensible, no ambiciona
ni excitar ni excitarse, ni hacer nido con nadie,
porque cualquier contacto ya le produce náusea
o repulsión a humores muy antes deleitosos.
Llega el día en que el hombre consuela su existencia
con el íntimo invierno de recuerdos y rostros
en que a solas tirita. Esta ilusión helada
es el hada que impide que su carne se hedionde.
Llega el día en que el hombre es su cadáver vivo
que continúa de pie. Y si respira, conversa,
camina a tientas, llora en seco, es tan sólo porque
su mineral corazón aún mueve su sangre.
Llega el día en que el hombre, indigesto de mundo,
detesta los mitos, las religiones, la Biblia,
y quisiera haber nacido sin deidades ni avernos,
libre como las nubes, el aire o el sonido.
Llega el día en que el hombre reniega de su especie
en la que cunde el odio, la crueldad, la ambición,
y más al darse cuenta que hay un ardid latente
con que trata de probarlo aquel que lo creó.
Llega el día en que el día ya no llega, y el hombre
se derrumba en la noche de la eterna tiniebla,
despojado de rostro, sin memoria, exprimido,
como grano de arena que se pierde en la arena.
~
(Fuente: Pensar la Muerte)
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