POEAMA 20
comprendí perfectamente
después de un tiempo, que no sabía
trabajar el cuerpo
del texto, ni buscar el espesor
de las palabras, ni dejarse tomar
por el murmullo de las hojas ni
por la mejor
música inglesa del 70;
comprendí que no debía molestarme
que no se pareciera en nada a Scott Fitzgerald, y
razonablemente pensé que no debía
molestarle que yo (también)
quisiera ser un faro para
tener, por lo menos, barcos
que me miren
aunque nada ilumine:
es un camino lleno de desastres, desastrado,
le expliqué
IN MEMEORIAM JACK SPICER
Yo le dije a Billy, ¿ves?
el lugar donde encontrarnos
The Place, donde te espero todas las tardes
tiene una ventana, Billy,
violeta como un caramelo, oval,
que chorrea luz sobre el mostrador y
sobre mi mano izquierda que se
abre
como una estrella, y entre sus rayos
entran hilos morados del borde de las esculturas delicadas
de arena, que has rondado
noche tras noche
sin descubrir a qué hora se destruyen
de la madrugada
cuando ya estás cansado, Billy,
de tus salvajes paseos y
sueñas con volver a The Place,
mientras oigo que me
dices: Jack, ten cuidado
con lo que dices, por favor.
NOCHE REPRESENTADA
no era el momento de velarme:
yo estaba cansada y me arrollé
debajo de una manta después de
un día complicado con
el caso genitivo En la otra punta
de la casa ásperas las copas de pie
en las que habíamos tomado vino
como candelabros apagados
irresponsablemente altos Con una forma
de silencio que me impedía dormir pude pensar
en mi muerte con triste exactitud:
mi dormitorio yacía estrecho de camas coloniales
el canesú de entredós
de mi traje celeste de enfant con cerquillo
arriba de la silla
Ladislao Fejn el relojero polaco
del apartamento uno
que nunca más salió al morir su mujer
y lo encontraron muerto
el recuerdo del yodo intolerable
de las lenguas de erizo
las oblongas grageas marrones
del mueblecito secretaire
que no me atreví a tocar jamás
le mur escrito con grafo en la pared
frente a mi cama Jeannée
con cinturón de cuero
debajo del vestido
cajas de laca japonesas y pinceles de marta
restos de marquetería en el apartamento nueve
mi hula hup amarillo detrás de la puerta y
la locomotora de metal en su caja de cartón gastado en el ropero
la terracita con murito quebrado
la cortina azul del cuarto de mi madre
mi madre
En la otra punta de la casa
sentado velabas pensando en
copas como mástiles abandonados:
las cortinas de dibujos egipcios
no tapaban
bastante
los últimos reflejos de la tarde
que podían resucitarme
Con un raro pudor yo no quería
romper la ilusión de mi muerte
el mundo privado de mi madre
tu cuidado Una malla indecible
me cerraba la boca
ya no había luz
pero yo respiraba.
(Fuente: Henderson Espinosa)
No hay comentarios:
Publicar un comentario