El olmo de camperdown
Nuestros hijos no tienen intención Se están multiplicando, las luciérnagas De matarlas al ahuecar la mano Alrededor de sus cuerpitos blandos, la música Ligera ablanda las facciones Como un solvente suave Ablanda acrílico, con el tiempo amarillea Esa vieja costumbre de la conciencia Después de la tormenta, la luz A la que pude acostumbrarme a atribuirle Facciones, el Olmo de Camperdown Porque lo celebraban en un poema Lo rodearon de rejas Le pusieron un hueco alrededor, como a una amiga Le hacen un tratamiento con ventosas, vidrio caliente Sobre los meridianos de su cuerpo, lenta Liberación de energía, está en una Agonía sostenible la mayor parte del tiempo Le pongo una luciérnaga por ventosa Se las pongo en las ramas de Y le pido que la cuide El olmo injertado, su costumbre llorona Aunque la luz sea fría Las alas lastimadas, el hueco De su llama, dice la bebé El barniz superficial se disolvió Quiere saber si fabrica miel Que brilla en la oscuridad, su lenta Pulsación, los intervalos Se acortan en las noches de verano, no es Mortífera, la falacia patética Mi falacia de agosto, así que el otoño falla, Septiembre trae fallado El vidrio, donde atrapa, se Daña levemente y se libera
(Fuente: Ezequiel Zaidenwerg Dib)

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