lunes, 19 de octubre de 2026

Pablo Ananía (Rosario, 1942)

 

 

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𝐇𝐨𝐲, 𝐞𝐧 𝐚𝐪𝐮𝐞𝐥 𝐞𝐧𝐭𝐨𝐧𝐜𝐞𝐬
 
 
La piedra que arrojaste al vacío dio
en la cabeza de Eliot. Parece verdad
que pasado y presente coexisten
y hacen posible el amor o el dolor
en ausencia. Un incienso de sueño
nos envuelve. Vivimos hoy. Es mediodía.
Ahí está el mapa; ahí es invierno. La estufa
apagada, la mosca que no vuela. La palabra
mississippi que designa a un río. Una radio
portátil. Hoy, en aquel entonces, hace una
hora, solemne, invisible, nuestro huésped.
Pero menos cielo en los cuatro cuartetos,
mucho menos cielo por el sendero desierto.
No hay mujeres voluptuosas. No es tiempo
de acoplarse. No hace falta incitación
alguna y escribir un poema es sencillo.
De espaldas a la pared, a la ventana,
a la pantalla, a la puerta. No traigas
nada a la mesa, querida Claude: está vacía.
Solo cubierta por un mantel de plástico
que recuerda a una roca tapizada de algas.
Una ráfaga de aire hace que los bordes
oscilen. Ondulan. Las algas se deslizan.
Estoy aquí, allá. En mi principio o mi fin

 

Imagen; Eliot según James Hanes, portada de Four Quarters, Published by the faculty of La Salle College (1973). 

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