El misterio de las peras
Me puse a mirar las peras. Pinté esas peras, las pinté como eran. Esperé a que las peras revelasen su misterio. Cinco peras amarronadas en un bol blanco con rajaduras, reblandecidas, llenas de cicatrices, sonrojadas de amarillo en la oscuridad palpitante. En su traje de gala resplandecen. Las colgué en la pared. Precisas. Como un hito. Van a estar a gusto acá. Me parece que van a estar a gusto acá.
Traducción de Ezequiel Zidenwerg Dib

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