Sigo caminando por este inmenso pasillo/
¿hacia dónde me dirijo? ¡estoy perdido!/
los pasillos no dirigen a ningún lugar/
tengo mucho frío, sin embargo mi sangre.../
Mi sangre hierve, fluyendo por mis venas/
siento que van a explotar.../
Ya desesperado sin hallar la salida de este eterno/
laberinto. las bestias me persiguen y ya comencé/
a desangrar, por aquellos zarpazos que/ desfiguraron mi rostro y mutilaron parte/
de mi cuerpo, con todas mis últimas fuerzas hallé/
una puerta, agitado, desesperado, intento llegar/
antes que ellos, con el último aliento abro la/
puerta. Sí, ya estoy fuera! Tan solitaria la inmensa/
habitación frente a mí y sin vacilar me introduje/
dentro de ella... ¡ahora sí que estoy fuera!
(2002)
(Fuente: Eduardo J. Espósito)
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