El matrimonio
I Vos tenés mi atención: que es una delicadeza, más allá de lo que yo pueda decir. Yo tengo tu constancia hacia algo más allá de mí misma. La fuerza de tu compromiso nos recarga: vivimos de ese empuje, prestándonos coraje el uno al otro. II Quisiera hablar con vos. ¿Con quién más podría hablar? Sos vos el que hace un mundo del que hablar. Va madurando en tu calor la fruta: todas esas manzanas y las peras que crecen junto al muro, al sur de mi cabeza. Si prestás atención la lluvia cae para ellas, y ellas beben. Y si hablás en respuesta las semillas saltan al suelo. Hablá o no digas nada. Tu silencio va a hablarme.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib

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