POEMA PARA EUGENIO*
Su modo apacible de estar
envolvía un bosque
-todo el bosque
como un camposanto de vivir-
navegando en ríos de clorofila
escapándose de la bomba atómica
árboles resguardando pergaminos
por si acaso
La tierra como encuentro
constante de entidades
en los subterráneos de su cuerpo
(Señor: que no se quemen)
y solo aparecían como chispas
en sus ojos serenos
cuando hablaban
entre todos apresuradamente:
el viento, la arboleda, el agua, el sol,
(Señor: que nunca sufran radiactividad)
Sabíamos quererlo como duende posible
al leer su informe
estructurado en perfecta sinfonía
aunque el bosque estuviera
agitando un martirio.
Machetazos fúlgidos brindados
por el temible dios creador del cedro y de la mesa.
-meterse debajo si bombardean-
y los sentidos revolotean en el herido bosque
dentro de un hombre cuyo corazón siempre fue un nido
por eso han dicho
que la poesía vuela
2010
* Para Eugenio Montejo
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