EL VERDADERO PAÍS
¿Es otra la alegría?
Por las veredas ardientes de pronto me estremezco
de mi armonía en este instante.
¿Qué atentado lúgubre arroja al equilibrio de su
claro destino?
¿Qué mecánica de orden inclemente y perfecto sonido,
qué irrupción metálica de golpe nos devuelve
a la sombra de las canallas herencias de sol negro?
Tiembla al asilo de la vida.
Virtuoso bebedor del agua del diamante, tiéndete
a bramar contra el enorme globo rojo de la idea.
Ese tambor de sangre es tu país
(Fuente: Daniel Rafalovich)
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