HOLOCAUSTO 1944 (a mi madre)
No sé
en qué extraña y lejana tierra
te enterraron;
ni qué duros vientos del norte
soplan entre los rastrojos,
los secos y duros rastrojos
sobre tu tumba.
¿Y pensaste en mí
aquella mañana de diciembre azul como la escarcha,
cargada de nieve y gélida,
mientras caminabas desnuda y temblorosa
bajo el cielo plomizo,
en ese último instante
en que supiste que era el final,
el final de nada
y el comienzo de nada,
¿pensaste en mí?
Oh, te recuerdo, mi más querida,
recuerdo tus pálidas manos extendidas
en la antigua bendición,*
tus ojos luminosos, brillantes
sobre las velas,
entonando la bendición
Bendito sea el Eterno...
Y en eso reside el sufrimiento,
el sufrimiento y el horror
de que a fin de cuentas no hubo martirio
sino sólo futilidad—
la futilidad de morir
el final de nada
y el comienzo de nada.
Lloro rojas lágrimas de sangre.
Tu sangre.
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en "Holocaust Poetry", ed. Hilda Schiff, ed., St. Martin’s Press, Nueva York, 1995. Versión de Jonio González. En la imagen, Anne Ranasinghe (nacida Anneliese Katz, Essen, Alemania, 1925-Colombo, Sri Lanka, 2016)
* Referencia a la plegaria sobre las velas del Sabbath, tradicionalmente pronunciada por la madre de la familia.
Anne Ranasinghe nació en el seno de una familia judía. En 1939 sus padres la enviaron a Inglaterra, a casa de una pariente. A los pocos meses estalló la Segunda Guerra Mundial, pero ella no conocería el destino de su familia —su confinamiento en el ghetto de Lodz y su muerte en el campo de exterminio de Chelmno— hasta muchos años después. Establecida en Sri Lanka en 1949, estudió periodismo, formó una familia y en 1971 publicó su primer poemario "And the Sun That Sucks the Earth to Dry", al que seguirían otros once. Recibió la Orden del Mérito de la República Federal Alemana. (The Sunday Times)
HOLOCAUST 1944
I do not know
In what strange far off earth
They buried you;
Nor what harsh northern winds
Blow through the stubble,
The dry, hard stubble
Above your grave.
And did you think of me
That frost-blue December morning,
Snow-heavy and bitter,
As you walked naked and shivering
Under the leaden sky,
In that last moment
When you knew it was the end,
The end of nothing
And the beginning of nothing,
Did you think of me?
Oh I remember you, my dearest,
Your pale hands spread
In the ancient blessing
Your eyes bright and shining
Above the candles
Intoning the blessing
Blessed be the Lord....
And therein lies the agony,
The agony and the horror
That after all there was no martyrdom
But only futility -
The futility of dying
The end of nothing
And the beginning of nothing.
I weep red tears of blood.
Your blood.
(Fuente: Jonio González)
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