INFORME PARA LA DEFENSA
Pena en todas partes. Masacres en todas partes. Si los bebés
no se mueren de hambre en algún lugar, lo hacen
en algún otro. Con moscas en las fosas nasales.
Pero disfrutamos de la vida porque eso es lo que Dios quiere.
De lo contrario las mañanas antes del alba no estarían
tan bien hechas. El tigre de Bengala no estaría
tan maravillosamente esbozado. Las mujeres pobres
cerca de la fuente se ríen juntas ante
el sufrimiento que han conocido y lo terrible
de su futuro, sonriendo y riendo mientras alguien
en la aldea está muy enfermo. Hay risa
todos los días en las terribles calles de Calcuta,
y las mujeres ríen en las jaulas de Bombay.
Si negamos la felicidad y nos resistimos a la satisfacción,
menguamos la importancia de sus privaciones.
Debemos arriesgar el deleite. Podemos pasar sin placer,
pero no sin deleite. Sin gozo. Debemos tener
la terquedad de aceptar la alegría en la implacable
caldera del mundo. Hacer de la injusticia la única
medida de nuestra atención es venerar al Demonio.
Si la locomotora del Señor nos atropella,
deberíamos agradecer que el final tuvo magnitud.
Debemos admitir que habrá música a pesar de todo.
Permanecemos de nuevo en la proa de una barca
anclados en la tardía noche de un minúsculo puerto
mirando la dormida isla: el litoral se compone
de tres cafés desvencijados y una desnuda y ardiente luz.
Oír el rumor de los remos en el silencio mientras un bote
se aleja lentamente y da la vuelta, entonces valen la pena
todos los años de tristeza que están por venir.
…..
Por Pablo Matilla
(Fuente: Daniel Freidemberg)
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